Carlos Álvarez-Nóvoa, el actor total

Dramaturgo, director, profesor y fundador del Centro Andaluz del Teatro, el intérprete nacido en La Felguera falleció a los 75 años víctima de un cáncer

24.09.2015 | 04:16
Carlos Álvarez-Nóvoa.

Corría el año 1960 -tal vez 1961- del pasado siglo. Oviedo organizaba un certamen nacional de teatro que promovía el Centro de Estudios Universitarios (CEU), que cada año se celebraba en una ciudad diferente. José María Fernández del Viso, exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo, presidía entonces el Club Universitario del CEU. La obra que habían preparado para representar en el teatro Filarmónica era "Sabor a miel", de Shelagh Delaney. La interpretaban la actriz Linos Fidalgo y el joven actor asturiano Carlos Álvarez-Nóvoa, recién cumplidos los 20 años.

Las autoridades franquistas consideraron que "Sabor a miel" era algo subida de tono para el Filarmónica y decidieron suspender la representación.

"Carlos Álvarez-Nóvoa se llevó un disgusto tan grande que le recuerdo llorando. Le dije que podían representarla en el salón del Club Universitario, él me lo agradeció y allí fuimos. El llenazo fue extraordinario, la gente estaba sentada por las escaleras y el silencio era impresionante. Temíamos que se presentara la Policía, pero al final no ocurrió nada. La alegría fue tremenda y creo que puede decirse que fue su primer gran éxito en el teatro. Ahí iniciamos una estupenda relación de amistad", relata Fernández del Viso.

Álvarez-Nóvoa (La Felguera, 1940), actor, dramaturgo, director, profesor de Literatura y uno de los fundadores del Centro Andaluz del Teatro, falleció ayer en Sevilla, a los 75 años, víctima de un cáncer de pulmón. Solía decir que Asturias y Andalucía, donde se instaló en 1963, eran sus dos grandes amores; la primera era "su madre", la segunda, "su amante". "Los asturianos y los andaluces tenemos mucho en común. Tenemos una actitud similar ante la vida y la misma capacidad para disfrutar del momento. Lo distinto es la luz, el paisaje", declaraba hace años a LA NUEVA ESPAÑA.

Hombre de teatro, su papel de vecino cálido y solitario en la película "Solas", de Benito Zambrano, le valió el "Goya" a mejor actor revelación, a los 58 años, y, de paso, puso La Felguera en el mapa cinematográfico mundial. Por esta película obtuvo también el premio del Festival Internacional de Tokio.

Su personaje, en principio, era andaluz, pero el actor le propuso al director que fuera asturiano. Le asustaba imitar el acento andaluz y, por otra parte, le argumentó, Andalucía es una tierra abierta, que históricamente siempre ha recibido gente. "Lo de La Felguera no lo tenía previsto ni yo, en la escena en que Ana Fernández me pregunta de dónde soy, me salió de dentro decir de La Felguera, aún recuerdo la cara de extrañeza de Ana y de todo el mundo", explicaba él en este mismo periódico poco después de recibir el "Goya".

Hijo de juez y nieto de un empresario minero, propietario ademas del Cine Astur de La Felguera, en el que vio películas infantiles, españolas de cante y guitarra, con niño prodigio incluido, y las americanas del Oeste, Carlos Álvarez-Nóvoa estudió Derecho pero no le interesó como proyecto vital e hizo Filosofía y Letras, Ciencias del Espectáculo y sacó el doctorado en Filología Hispánica. El ya citado Teatro Español Universitario, al que se incorporó en 1957, y más tarde "Los Goliardos" y otros grupos teatrales de Sevilla, Madrid y Barcelona fueron sus primeros escenarios laborales. Además de interpretar a los clásicos y a los autores contemporáneos, fue autor de obras como "Cigarras y hormigas", "La merecedora", "Pajaritos 27" y "Enamoradas de Bécquer". Premio "Tirso de Molina" de 1999 por su obra "La Venus del espejo" y de la Unión de Actores en 2009 por su interpretación en el montaje teatral "Bodas de sangre".

En 1991 realizó su primera incursión en el cine con "Llanto por Granada", de Vicente Escrivá, a la que siguieron "Al Andalus", de Agustí Villaronga, y "Los años bárbaros", de Fernando Colomo.

Hasta hace sólo unos días, Paula Ortiz, directora de "La novia", proyectada ayer por la noche en el Festival de Cine de San Sebastián, contaba con que el protagonista, Carlos Álvarez-Nóvoa, estaría junto a ella en la rueda de prensa de mañana. Se trata de una historia de García Lorca y quedará para la historia como su último trabajo. Ortiz lo dirigió también en "De tu ventana a la mía".

"Es muy difícil hablar de Carlos", declaraba ayer Paula Ortiz entre sollozos. "En todas las historias que yo he hecho, cortos y largos, sale él. Ha sido un maestro, una de mis anclas en la vida. Amigo de mi padre, era una persona que me ha marcado y me ha enseñado lo esencial de la vida. En la película interpreta a un hombre de campo que casa a su hija en busca de unas tierras a cambio", añadió.

El actor estuvo por última vez en Asturias el pasado julio, en el Festival de Cine y Arquitectura celebrado en Oviedo, presentando la película "El violín de piedra", de Emilio Ruiz Barrachina, de la que era protagonista. La interpretación le valió el premio de al mejor actor. La organización del festival lamentó ayer en una nota el fallecimiento. "Fue uno de nuestros más queridos actores y quedarán para siempre en nuestra memoria los momentos compartidos con él".

Ávarez-Nóvoa estaba casado y tenía dos hijos.

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