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Premios Princesa Asturias

Cerca de 1.500 lectores dan a Leonardo Padura una "coartada perfecta"

"Verles a ustedes me demuestra que vale la pena hacer lo que hago", fueron las primeras palabras del escritor tras posar para los fotógrafos y escuchar el grito de un "Viva Cuba"

20.10.2015 | 22:07
Encuentro de Leonardo Padura, premio \
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Cerca de 1.500 lectores dan a Leonardo Padura una "coartada perfecta"
Cerca de 1.500 lectores dan a Leonardo Padura una "coartada perfecta"

El escritor cubano Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, ha tachado de "oportunidad maravillosa" el multitudinario encuentro que ha mantenido hoy en Oviedo con 1.500 lectores desplazados desde distintos puntos del país para escuchar al conocido creador del inspector Mario Conde.

"Padura, coartada perfecta" ha sido el título bajo el que se ha desarrollado esta charla, en la que ha participado el guionista y director editorial Felipe Hernández Cava, y que ha sido seguida por miembros de 110 clubes de lectura de bibliotecas públicas de Asturias, León, Palencia, Albacete, Cantabria, Guadalajara, La Coruña, Madrid, Segovia, Vizcaya y Toledo.

Aunque las 2.000 butacas del palacio de exposiciones de la ciudad, obra de Santiago Calatrava, no llegaron a llenarse, la verdad es que, tal y como señaló el moderador, el aspecto de la sala con cientos de personas pendientes de las palabras de Padura era impresionante.

"Verles a ustedes me demuestra que vale la pena hacer lo que hago", fueron las primeras palabras de Padura tras posar para los fotógrafos y escuchar el grito de un "Viva Cuba", lanzado por uno de los asistentes que fue correspondido por el escritor.

Precisamente, Cuba centró la primera pregunta y le dio pie para avisar de que no le gusta hablar de política, salvo con los amigos, pero que entiende que la gente quiera saber sobre un país que ha estado "demasiado en blanco y negro con visiones muy favorables o muy desfavorables que no parecen corresponder al mismo país".

"Nadie tiene la verdad y yo trato de expresar mi verdad cuando hablo sobre Cuba como escritor que vive y escribe en Cuba y sobre Cuba", ha subrayado el autor de "Herejes" y "El hombre que amaba a los perros".

La literatura, el cine y el béisbol son las cosas con las que sí se siente completamente feliz hablando, ha reconocido Padura en un escenario en el que sólo había dos butacones de cuero situados en medio de un supuesto crimen doble.

Así, entre las siluetas perfiladas en el suelo de dos supuestos cadáveres, ha reconocido que no le molesta ser conocido especialmente por sus novelas policiacas porque utiliza ese género como una novela social y porque sus "novelas no policiacas son, por contra, las novelas más policiacas" que ha escrito.

De hecho, ha señalado que utiliza los recursos de la novela policiaca para otros géneros porque establecen una estructura muy eficiente y puentes con los lectores.

De su personaje más célebre, el policía Mario Conde, ha reconocido que tiene mucho de él, como demuestra el hecho de que nació el mismo día, aunque tenga dos años más, y que fuma los mismos cigarrillos, si bien ha advertido de que lo que sí le diferencia es la ingesta de alcohol porque su hígado y cabeza no podría resistir el ritmo que lleva su personaje.

Arraigado "indagador de lo culto y lo popular y un intelectual independiente, de firme temperamento ético", según el acta del jurado que le concedió el Premio Princesa de Asturias, Padura ha puesto también en valor su etapa como periodista en la década de los ochenta del pasado siglo.

Sobre esta faceta, y aunque ha dicho que sabe que es difícil de creer, ha afirmado que pudo ejercer el periodismo en Cuba "con absoluta libertad" en 'Juventud rebelde', para la que escribía largos reportajes que se publicaban los domingos y que a veces estaban más cercanos a la novela.

Padura ha provocado también el aplauso y las risas del público al asegurar al finalizar el acto que posiblemente haya conseguido la doble nacionalidad española porque, al igual que los españoles, no sabe bailar.

"El alma de la cultura cubana son los músicos, no los escritores o cineastas", ha advertido Padura al señalar la influencia que ha tenido la música en su trabajo y el amor que siente por esta disciplina a pesar de no saber bailar, "lo que en Cuba más que un pecado es un delito porque allí sólo se puede bailar bien".

El béisbol, su gran pasión, puso el punto final a un acto que, según el autor cubano, ha sido una gratificación que le ha dado la vida tras no haber conseguido su sueño dorado de haber podido congregar a tanta gente en un estadio de fútbol para verle jugar.

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