Ha escrito ocho novelas policiacas y varios libros de cuentos

22.10.2015 | 23:17
Leonardo Padura, acompañado de su perro.

También "El hombre que amaba a los perros", en la que sus críticas al estalinismo tienen como telón de fondo el asesinato de León Trotsky por el anarquista español Ramón Mercader.

Aunque Mario Conde nunca desapareció. Iba y venía. A través de las vidas del comisario y de sus castigados amigos, uno de ellos un paralítico veterano de la guerra de Angola, y siguiendo el hilván de unos asesinatos que eran únicamente pretextos para hablar de la realidad más descarnada, y habitualmente ausente de los medios oficiales, los cubanos se enteraron de las miserias del mundo habanero de las drogas, de la prostitución masculina y femenina que se ejercía en algunas esquinas de la ciudad, de los intríngulis de los juegos de naipes o del tráfico de obras de arte o de la doble vida que disfrutaban algunos dirigentes comunistas. Y sí, la sociedad cubana fue cambiando a lo largo de los años y Mario Conde lo hizo con ella. Ya en "La neblina del ayer", publicada en 2005 y premio "Hammett" al año siguiente, Conde había abandonado la policía y se buscaba la vida vendiendo y comprando libros viejos en moneda dura. Con esta obra cerró el escritor habanero la tetralogía "Cuatro estaciones" y se embarcó en la titánica tarea de ahondar un poco más en el policial para dinamitarlo desde dentro. Porque, como ya ocurriera en el año 2001 con "Adiós Hemigway", el sexto de los ocho libros de la saga, el autor cubano se sirve de las convenciones del género y del gancho del crimen sin resolver de una cantante de boleros para dar con una completa y compleja panorámica de los bajos fondos y de una sociedad abandonada a su suerte que añora con fuerza su esplendor pasado. El broche a las novelas del detective Mario Conde lo puso, en 2013, "Herejes", una fusión espléndidamente compactada de novela policial y memoria histórica en la que Conde, cada vez más airado y desengañado, es voz y testigo de una historia que sigue deambulando por los rincones de La Habana al tiempo que rememora la trágica historia del millar de judíos que llegaron a la ciudad cubana en 1939 a bordo del "S. S. Saint Louis" huyendo del horror nazi y fueron enviados de regreso a Europa.

Otras grandes obras de Padura son "La novela de mi vida" (2001), adaptada al cine con el título de "Regreso a Ítaca". En esta obra Padura volvió a aparcar las tramas policiacas y a su protagonista de cabecera con esta novela transformada en indagación biográfica del poeta cubano José María Heredia, fallecido en el exilio de México en 1839. Una nueva excusa para trazar paralelismos entre dos épocas -el siglo XIX y principios del XX- y acabar reconstruyendo la realidad a partir de los pedazos que de una época van encajando en la otra, o "Aquello estaba deseando ocurrir" , editado este 2015. Además de una dilatada y provechosa carrera como novelista, Leonardo Padura nunca ha dejado de cultivar el cuento y el relato breve. Esta última publicación es una recopilación de todos los cuentos a los que el escritor ha dado forma entre 1987 y 2009 y que confirma a Padura como magnífico retratista, también en la distancia corta, de paisajes extrañados y personajes aún más desconcertados. La obra de Padura la completan "Fiebre de caballos" (1984), "Según pasan los años" (1989), "La puerta de Alcalá y otras cacerías" (1997) -estos dos últimos de cuentos-, "La cola de la serpiente" (2001) y el libro de relatos "Nueve noches con Amada Luna" (2006).

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