20 de septiembre de 2016
20.09.2016

Una terapia logra que dejen de fumar más de la mitad de los enfermos depresivos

Psicólogos de la Universidad de Oviedo desarrollan un programa que consigue el 53% de éxito en fumadores con enfermedad mental grave

20.09.2016 | 03:50
Parte del equipo de investigadores, ayer. Desde la izquierda, Víctor Martínez Loredo, Sara Weindberg, Alba González de la Roz y Roberto Secades.

Primero contribuyeron a destrozar el mito de que dejar de fumar empeora los síntomas de la depresión. Ahora dan un paso más y demuestran que, con una adecuada terapia psicológica, es perfectamente posible que un enfermo depresivo grave abandone el tabaco. Han conseguido que lo logren más de la mitad de los pacientes estudiados (un 53 por ciento), una tasa de éxito "significativamente superior" a las que habían cosechado otros estudios similares en diversas partes del mundo. Tras estos dos estudios exitosos, la Unidad Clínica de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo se propone realizar el próximo año una investigación encaminada a que dejen el tabaco los adictos a la cocaína y a la heroína.

"Estamos obteniendo conclusiones rigurosamente científicas que no sólo contradicen las creencias generales, sino también lo que piensan muchos profesionales sanitarios, incluso del ámbito de la salud mental", subraya Roberto Secades Villa, profesor titular de Psicología de la Universidad de Oviedo y responsable de la Unidad Clínica de Conductas Adictivas, que desarrolla un programa encaminado a ayudar a las personas con depresión a dejar de fumar. El problema que tratan de paliar no es menor: se estima que la tasa de fumadores entre las personas con síntomas depresivos duplica la de la población que no sufre este trastorno. Además, se considera que aproximadamente el 30 por ciento de los fumadores sufre síntomas depresivos cuando dejan el tabaco.

En el ensayo cuyos resultados se hicieron públicos ayer han participado 59 pacientes con sintomatología depresiva grave. El porcentaje de abstinencia del tabaco superaba el 71 por ciento al acabar el tratamiento, era del 61 por ciento un mes después y alcanzaba casi el 53 por ciento a los dos meses. Este último periodo "suele considerarse casi definitivo", indica Roberto Secades.

El perfil de los pacientes que demandan tratamiento para dejar de fumar y que presentan depresión se caracteriza por un consumo más alto de cigarrillos que la población general, una mayor dependencia de la nicotina y más síntomas de abstinencia durante el proceso de cesación tabáquica. La relación entre tabaquismo y depresión es más frecuente en las mujeres.

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