29 de noviembre de 2016

Cuatro de cada diez bienes del patrimonio industrial asturiano están sin proteger

Cultura, tras contabilizar más de 1.700 elementos o conjuntos registrados, busca ampliar su inventario y mejorar su conservación

29.11.2016 | 03:53
Cuatro de cada diez bienes del patrimonio industrial asturiano están sin proteger

Alrededor de un 40% de los bienes inventariados del patrimonio industrial asturiano no cuenta con ninguna protección. Algunos de ellos ni siquiera existen ya o se encuentran en malas condiciones, según afirma la Consejería de Cultura, que ha retratado la situación actual de estos elementos para ampliar su inventario y mejorar así la conservación de unos bienes fundamentales, según afirman, en la historia de Asturias.

El Gobierno de Asturias ha elaborado un estudio sobre el patrimonio industrial regional como primer paso para actualizar y ampliar el inventario. El anterior se remonta a la década de los ochenta. En total, se han contabilizado 1.700 elementos o conjuntos inventariados, de los que un millar cuenta con protección.

Es la primera vez que Asturias cuenta con una base de datos unificada. Además, el estudio se ha ampliado hacia nuevos ámbitos con respecto al inventario anterior, como la industria agroalimentaria o a las minerías ajenas al carbón. Recoge tabacaleras, mercados, conservas, cementeras o estaciones de ferrocarriles, entre otros sectores.

El trabajo que fue presentado ayer por el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, y la directora general de Patrimonio Cultural, Otilia Requejo, se ha elaborado cotejando los datos recabados de los catálogos urbanísticos con los inventarios temáticos elaborados en las últimas décadas, la mayor parte promovidos por la Consejería de Educación y Cultura.

A día de hoy, estos catálogos urbanísticos son la figura más determinante de protección del patrimonio industrial en Asturias. Pero sólo una treintena de municipios los poseen. Seis los tienen con acuerdo de aprobación provisional, 24 están en proceso de elaboración y ocho cuentan con el visto bueno para su aprobación. Diez no han iniciado ningún trámite para su ejecución. Por lo que aún quedan numerosos bienes que no han sido registrados.

Además, algunos de los que sí han sido inventariados es posible que ya no estén o que estén muy deteriorados. "Hay un número importante de bienes que han desaparecido", afirmó Requejo. Como ha ocurrido en Gijón. El 60% de los elementos recogidos en el trabajo de la ciudad ya no están. Así que el siguiente paso será realizar un trabajo de campo para ver su estado y estudiar si son susceptibles de protección.

Actualmente, alrededor de cuatro de cada diez no cuentan con ninguna protección. Por ejemplo, en Mieres -el municipio que reúne el mayor número de elementos inventariados-, de los 271 que tiene tan sólo 96 están protegidos. Le siguen Langreo, con 197 inventariados y 131 protegidos; San Martín del Rey Aurelio, con 132 inventariados y 13 protegidos; Gijón, que tiene 120 inventariados y 82 están protegidos, y Oviedo, con 113 inventariados y 59 protegidos. Hay un total de 15 municipios que no poseen ningún elemento inventariado ni protegido.

Sólo cuatro de los elementos que están protegidos están catalogados como Bienes de Interés Cultural (BI): el conjunto del pozo Santa Bárbara, en la Rabaldana (Mieres), el pozo San Luis, en La Nueva (Langreo), el pozo Sotón, en El Entrego (San Martín del Rey Aurelio), y el castillete de la mina de Arnao (Castrillón).

Domínguez recalcó que la política del Gobierno de Asturias en relación con el patrimonio industrial se articulo en torno a tres ejes: el registro y protección jurídica de los bienes, las intervenciones de conservación y restauración y su divulgación. El estudio que presentaron, y que realizó la arquitecta Clara Rey-Stolle, actual técnica del Servicio de Patrimonio Cultural, cumple con la primera.

La segunda fase será el trabajo de campo. Se abordará una fase previa de selección y valoración patrimonial de los elementos existentes para que se registren los que sean susceptibles de protección. "El acto de catalogar, de juzgar, en definitiva, ha de comportar un acto de imaginación, una apuesta por el futuro, ser capaces de ver que un bien como consecuencia de ese concepto de autenticidad tan propio del patrimonio histórico-industrial, puede llegar a ser mucho más de lo que es hoy. A través del acto restauratorio, el monumento puede acrecentar su capacidad informativa y testimonial", recoge el texto. Consideran que, aunque se encuentre en mal estado, debe seguir importando.

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