03 de enero de 2017
03.01.2017
Cine
Estrellas

Jennifer Lawrence, pasajera hacia el éxito

27.01.2017 | 04:40
Jennifer Lawrence en "Passengers".

A sus 26 años, y con una filmografía relativamente escasa, Jennifer Lawrence ha conseguido lo que muchas actrices no conquistan hasta bien avanzada su carrera: un "Oscar" a la mejor actriz, éxitos de taquilla y una aprobación general hacia su figura, sólo dañada para algunos sectores por su sinceridad a veces punzante y las tristemente famosas fotografías pirateadas que la mostraban en la más desnuda intimidad. Ahora está de vuelta a la pantalla con "Passengers", una mezcla no muy lograda de ciencia-ficción y romance que está dando que hablar sobre todo por su "primera" escena de sexo con Chris Pratt, para la cual, según ella, tuvo que emborracharse previamente. Y, la verdad, visto el momento en la pantalla, no es para tanto...
Esta intérprete, nacida en Louisville un 15 de agosto de 1990, no sólo tiene un talento natural para resultar creíble en cualquier género que se le ponga por delante (drama, humor, acción), sino que con su belleza agradable pero nada espectacular y su sencillez sin impostar (confesó en cierta ocasión que a sus amigos les chocaba ver cómo se transformaba tras concluir un trabajo, cómo pasaba del glamour al "cubo de basura"), reúne las condiciones ideales para llevar esa etiqueta de "novia de Hollywood" que tanto gusta por aquellos lares, y que en su día ostentaron actrices tan dispares como Julia Roberts o Meg Ryan.

A Jennifer será raro encontrarla en saraos, salvo que tengan alguna relación directa con sus estrenos. Prefiere tumbarse en el sofá y ver algún reality, quizá forzando un poco la naturalidad con la que lleva la fama para que sus amigos de siempre no se echen atrás ante tanto éxito. Ella achaca su resistencia a perder la cabeza a que mantiene intacta su "tozudez", y buena muestra de ello la dio cuando tras ganar el "Oscar" por "El lado bueno de las cosas", lo escondió en un armario para no recordar demasiado su existencia y que las visitas no repararan en él. Ahora la estatuilla ha salido del armario, pero está en casa de sus padres, en Kentucky, donde seguramente está más aireado que en manos de su verdadera dueña. No fue, en cualquier caso, un premio que sorprendiera a nadie, porque dos años antes Jennifer había estado nominada por un papel muy distinto en la notable película independiente "Winter's Bone". No ganó, pero todos se quedaron con su hombre: esta chica promete. Y cumple. Ya lo hizo en su primera aparición importante, "Lejos de la tierra quemada", que fue un fracaso de taquilla pese a un reparto de lujo, nada menos que con Charlize Theron y Kim Basinger.

La posibilidad de que se limitara a aceptar trabajos alérgicos a lo que se entiende por gran espectáculo hollywoodiense quedó pronto descartada cuando aceptó ser Mística en la estupenda "X-Men: primera generación" y Katniss Everdeen, la heroína de una saga literaria que arrasó en su primera entrega en taquilla y que luego fue declinando en las posteriores. El desarrollo del personaje tiene mucho en común con el de la actriz: ambos han aprendido el funcionamiento del sistema y saben cómo enfrentarse a él. Por eso se atrevió con "La gran estafa americana" ("American hustle") y la muy floja "Joy" que le dieron nuevas nominaciones al "Oscar". Con algún que otro error como "Serena" a sus espaldas, con "Los juegos del hambre" calcinados y su Mística de "X-Men" un poco cansada ya, Lawrence atraviesa un momento clave en su carrera, aunque no hay que preocuparse mucho por el futuro de una actriz que ha logrado que Hollywood le pague más que a su compañero de reparto y que acumula proyectos en su agenda. El próximo tiene toda la pinta de darle la oportunidad de volver a demostrar lo buena actriz que es: una biografía de Zelda Fitzgerald, la esposa atormentada del gran escritor Francis Scott Fitzgerald.

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