25 de agosto de 2017
25.08.2017
Hablemos en serie

Una habitación de secretos y tensión

"Room 104" presenta doce relatos inquietantes que tienen lugar en un único escenario

25.08.2017 | 14:01
Una escena de

El verano está teniendo un líder indiscutible a nivel seriéfilo: "Juego de tronos". El buque insignia de HBO copa la mayoría de las conversaciones con una temporada que parece generar amor y odio a partes iguales entre sus millones de seguidores. Sin embargo, aunque cueste creerlo, hay vida más allá de Poniente. Durante la larga espera semanal uno puede toparse con productos más humildes pero dignos de interés, con un guión capaz de dejar al espectador pegado a la butaca.

Así es "Room 104", una ficción disponible en HBO España cuyo objetivo es pillar por sorpresa a un público que no sabe qué se va encontrar en cada capítulo. La serie transcurre en una única habitación de motel, la auténtica protagonista de todas las historias. Cada episodio es un relato diferente que garantiza pasar unos minutos con un nudo en la garganta y compadecerse del pobre diablo que ha entrado en ese cuarto. La intriga y el miedo psicológico, con un toque a veces sobrenatural, marcan el guión de originales encuentros que pueden acabar bien o mal.

Su carta de presentación es "Ralphie", un capítulo que mantiene el suspense en todo momento y que, pese al mal cuerpo que deja, invita a ver más episodios. Una joven cuidadora y un siniestro niño con un oscuro secreto son capaces de convertir los casi 25 minutos que dura un episodio en una pesadilla en la que la tensión no deja apartar la vista.

"Room 104" nace del imaginario de los hermanos Jay Duplass y Mark Duplass, actores, productores y guionistas dedicados al cine independiente que han firmado títulos remarcables como "Cyrus", o la comedia "indie" "Togetherness". Gracias a su destreza con los planos, los Duplass son capaces de convertir unos pocos metros cuadrados con dos camas y un baño en un espacio misterioso y hostil que parece diferente en cada episodio. A esa habilidad visual hay que sumar un acertado reparto de rostros pocos conocidos (con alguna excepción, como James Van Der Beek, Dawson en "Dawson crece") que se entregan a sus rarezas en la extraña habitación. Cada capítulo cuenta con un máximo de cuatro actores y un mínimo de dos. Una puesta en escena minimalista que puede resultar tan asfixiante como sorprendente.

Si bien el planteamiento evoca inevitablemente al clásico de Tarantino "Four Rooms", con la que comparte ese gusto por incomodar al espectador, el tono oscuro de la serie recuerda más a la futurista "Black Mirror" o a clásicos como "La dimensión desconocida" o "Más allá de límite".

La primera temporada, de 12 episodios, se encuentra en estos momentos en el ecuador de su emisión. Aún quedan muchas sorpresas.

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