Un blindaje sin fisuras

23.11.2015 | 04:16
Claudio González Alperi, junto a los tedax y los guías caninos, ayer, ante una de las puertas de El Molinón.

La mejor noticia es que el de ayer fue un día normal en El Molinón. Un éxito del equipo que encabezan Carlos Barcia, director de seguridad, y Claudio González Alperi, coordinador de la misma. Los atentados de París han puesto el foco sobre la seguridad en los estadios deportivos y El Molinón, aunque no se le considera objetivo de los terroristas, no fue una excepción. Las consecuencias de los atentados de París fue un dispositivo especial, en el que se extremaron las precauciones con vigilancia en los alrededores del campo y cacheos a los aficionados. "Quiero agradecer al público su comportamiento ejemplar. Entendieron que todas estas medidas, que quizá se repitan, son por su bien y por su seguridad", agradece el inspector de policía Claudio Alperi.

El día transcurrió sin ningún incidente reseñable y sin que se requisase ningún objeto en los cacheos. El dispositivo lo formaron 40 agentes de la Policía Nacional, 12 de la Policía Local y la seguridad privada del club alcanzó los 65 vigilantes. Hubo también presencia de Tedax (Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos) y guías caninos que realizaron una inspección previa del exterior y del interior del campo. Carlos Alperi seguía cada movimiento desde la Unidad de Control Operativo, donde se recibe la imagen de las 47 cámaras repartidas a lo largo del campo.

El aumento en la seguridad privada permitió que, además de los vigilantes a pie de campo, se dispusiera de uno en cada vomitorio. Los Tedax permanecieron atentos durante el encuentro. Todo ello formaba parte de un plan especial de evacuación (una versión mejorada del que hay que domingo de partido) por si se recibía alguna amenaza durante el choque. Cuestión que no se produjo.

Las fuerzas de seguridad agradecen encarecidamente la colaboración que encontraron en los ciudadanos. Los aficionados llegaron al estadio con tiempo suficiente para evitar que se formasen colas, algo poco habitual en El Molinón, ya que las medidas de seguridad alargaban el tiempo de acceso al estadio. Tampoco hubo problemas ante los cacheos. Los seguidores de ambos equipos aceptaron como natural el registro de los agentes y vigilantes de seguridad.

El fútbol ganó ayer otra pequeña batalla en El Molinón, donde el único miedo que se sintió fue el de perder ante el colista. Lo normal, acaba siendo noticia.

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