Grande entre los grandes

Con la excepción del Barcelona, el Sporting plantó cara a los mejores equipos del campeonato

16.05.2016 | 04:55

Antes de decidir su suerte en el último partido de Liga, el Sporting se convirtió en un inesperado juez de la Liga. Hay otros muchos factores que han influido, pero parece claro que Atlético de Madrid y Real Madrid hubieran estado más cerca del título de no ser por los puntos que se dejaron en El Molinón. Así es el Sporting de los guajes, un equipo que se mimetiza con su rival, que se crece ante los grandes y que mengua con los equipos de la zona baja, sus rivales directos en la pelea por la permanencia. Ésta es una de las claves de que los rojiblancos se encuentren disputando su objetivo en la última jornada de la competición.

Esta contradicción es una seña de identidad de este equipo. Abelardo construyó su Sporting desde una sólida defensa. Cuéllar ganó de calle el trofeo Zamora al portero menos goleado de la temporada anterior en Segunda División. Pese a ser un modesto y recibir algunas goleadas severas ante Real Madrid y Barcelona, el equipo ha mantenido un buen tono defensivo esta campaña. El Sporting de Abelardo es un equipo difícil de ganar, pero que sufre cuando tiene que llevar el mando de los partidos. Por eso se le dan mejor los rivales grandes.

Durante toda la temporada ha habido dos grandes debates entre el sportinguismo. Hasta el punto de que el propio Abelardo pareció dudar en algunas fases de la competición. Son dos cuestiones determinantes, en la personalidad de un equipo. El sistema de cabecera de Abelardo, con pequeños matices puntuales, ha sido el 4-2-3-1. El Sporting ha sufrido en el centro del campo y muchas veces se ha discutido la conveniencia de reforzar esta línea. El propio Abelardo recurrió al trivote (4-1-4-1) en algunos partidos, como en el de la sonada victoria ante el Atlético de Madrid.

El otro foco de discusión fue el del acompañante del delantero de referencia. La mediapunta no ha tenido un dueño claro en todo el curso y Abelardo ha buscado distintas fórmulas para cubrir un puesto que nunca ha logrado enganchar. La felicidad para el Sporting es un rival que lleve el peso del partido y que no encuentre rendijas por las que filtrarse. Los rojiblancos son temibles cuando roban y salen a la contra, con la velocidad de sus extremos, con la pegada de sus delanteros. Así se explica cómo este equipo ha tenido un mejor comportamiento ante los rivales de la zona alta de la clasificación, mientras se dejaba muchas de sus opciones de permanencia en los duelos ante los rivales directos.

No sólo eso. Estas señas de identidad explican también porque el Sporting ha tenido un mejor comportamiento lejos de El Molinón que en su estadio. Fuera de casa, los rivales, incluso los de la zona baja, están obligados a dar un paso al frente, a buscar la victoria ante un Sporting que siempre ha estado entre los favoritos al descenso. Sin embargo, muchos de estos equipos daban por bueno un punto en El Molinón, donde se esperaba que fueran los guajes quienes llevaran el peso del partido.

La estadística es una ciencia tozuda y poco futbolera pero que, en ocasiones, permite sacar algunas conclusiones. Por ejemplo, demuestra que el Sporting casi nunca ha tenido más posesión que sus rivales. Las piezas encajan y, unidas al coraje de los guajes, explican por qué han rendido mejor ante los mejores.

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Clasificación 2ª división - 1 col

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