Una jornada a Dios rogando

El páter rojiblanco, Fernando Fueyo, condujo desde San Pedro hasta La Providencia una marcha de aficionados "para pedir apoyo divino" - Una riada de hinchas que no paraban de animar con cánticos a los jugadores recibió al autobús rojiblanco a las puertas de El Molinón

16.05.2016 | 04:55
Una jornada a Dios rogando

Fue un día de sportinguismo, de fe y de apoyo a unos colores. De vibrar y creer en los guajes, como toda la temporada pasada, y como todo este curso pese a los malos momentos. El sportinguismo se echó a la calle para alentar a los suyos. En La Providencia, en el recibimiento al equipo en el campo y durante el partido. Hasta la madrugada no dejaron de sonar las bocinas, con un solo mensaje: ¡Somos de Primera!

Más de 150 personas peregrinaron por la mañana para pedir apoyo divino desde la iglesia de San Pedro hasta La Providencia. Una marcha de más de 5 kilómetros, y casi dos horas de duración, capitaneada por el capellán del Sporting, Fernando Fueyo, que leyó unas palabras a la finalización en las que derrochó ilusión y optimismo.

Los aledaños de El Molinón se llenaron de aficionados desde primera hora de la tarde. Como si el partido no hubiese cambiado el horario y se siguiese disputando a las cinco de la tarde. Más de una hora antes de la llegada del autobús ya había un buen puñado de seguidores tomando posición para presenciar en primera línea la llegada de los suyos. Y aunque no era la primera vez que se producía un recibimiento masivo, sí que esta vez fue uno de los más emotivos. "Sí se puede" y "Musho Betis" fueron los cánticos más habituales de los miles de aficionados que recibieron a la plantilla, entre bengalas, cánticos y aplausos. Le costó avanzar al autobús rojiblanco ante la impresionante aclamación de aficionados, que sacaron todo su repertorio de cánticos. El inevitable "Te queremos, te adoramos, Real Sporting de Gijón" fue el más repetido.

Fue una jornada emocionante para todos los rojiblancos de corazón. Los nervios estuvieron todo el día a flor de piel: el club, la ciudad, se jugaban mucho. Había confianza en los guajes y en disfrutar de una buena tarde de fútbol, pero también tensión y ganas de que el reloj avanzase y llegase la hora del partido. Ese nerviosismo se trasladó de mayores a pequeños.

Junto a los himnos habituales del cancionero sportinguista, un grito no paró de escucharse a todas horas, como un presagio que al final se cumplió: "Musho Betis" . Antes de empezar el partido, nada más marcar el Sporting en el minuto 7, y justo tras el gol de los béticos al inicio de la segunda mitad, las banderas, camisetas y bufandas verdiblancas ondeaban en la grada.

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