20 de marzo de 2017
20.03.2017
Por libre

Tributo a Los Guajes

Lo que experimenté el sábado fue como si sobre el campo estuviera viendo un concierto de este Sporting de los fichajes, con algunos miembros de la banda original en sus filas

20.03.2017 | 11:08
Tributo a Los Guajes

Supongo que la mayoría de ustedes sabrán qué es una cover band. Se trata de ese grupo musical, que actúa por lo general para pequeños auditorios, y cuyo repertorio se basa en su práctica totalidad en el del artista o grupo al que pretenden homenajear, llegando a adoptar incluso su imagen y su estilo de gestos y movimientos en el escenario. Algunos de estos grupos son realmente tan buenos y sus puestas en escena están tan logradas, que podrían llegar incluso a engañar a alguien que desconociera que en realidad son una cover.

Viene todo esto a cuento porque el viernes por la noche asistí en un Teatro Jovellanos lleno hasta la bandera, a un tributo a la legendaria banda británica Queen. No se trataba en este caso de la actuación de una cover band, sino de otro tipo de espectáculo, en el que se fundían rock y música sinfónica, para bajo esta fórmula, interpretar de forma magnífica durante casi tres horas, los grandes éxitos de Queen.

El sábado sin embargo, sí que presencié, en un ambiente mucho más íntimo, como es el de la sala Acapulco del Casino de Gijón, al recital ofrecido por la Whole Lotta Band, una de las mejores cover de los también legendarios Led Zeppelin. Fueron dos horas de un concierto realmente bueno y que al menos por lo que a mí respecta, cumplió con las expectativas con las que acudía al show: pasármelo bien escuchando sonido Led, con una gente que no han de ser considerados simples imitadores, sino verdaderos artistas.

Llegados a este punto, seguro que se preguntarán: ¿y este rollo que nos ha soltado este tipo, qué tiene que ver con el Sporting? Créanme que no me he olvidado que estamos en un blog sportinguista. Y es que lo que pretendía con todo lo anterior era tratar de explicarles lo que experimenté en el estadio, tras la victoria ante el Granada con remontada incluida, pero tal vez influenciado por la cercanía en el tiempo de esos dos conciertos mencionados. Y lo que experimenté fue como si sobre el campo estuviera viendo la actuación de una cover band del Sporting de los Guajes. Un tributo, mejor o peor interpretado por este Sporting de los fichajes, con algunos miembros de la banda original en sus filas.

El ambiente previo que rodeaba al 'concierto' era perfecto: lleno a rebosar, césped en perfectas condiciones y climatología ideal para la práctica del fútbol, en un día festivo como el Día del Padre, donde eso sí, de no ganarse, la que se hubiera montado hubiera sido precisamente de padre y muy señor mío. Y para padre también allí estaba el padre Fueyo, en boca del túnel de vestuarios, esperando primero la retirada de los jugadores tras el calentamiento y después, el regreso de estos para el inicio del encuentro.

En la alineación, con cuatro canteranos en ella (¡viva Mareo!),  tres novedades con respecto al último once: la esperada de Mariño, por la sanción por acumulación de tarjetas de Cuéllar y las no tan esperadas, de Víctor y Carlos Castro; el primero ante la baja de Moi por lesión y el segundo para sustituir al también sancionado Cop. También resultó una novedad la vuelta a los orígenes, atacando el Sporting en la primera parte contra el Fondo Sur, donde antes del pitido inicial, se había desplegado una pancarta con la leyenda "no nos asusta la oscuridad, adelante campeón". Por si acaso, gracias a los tres puntos logrados hoy, la luz al final del túnel en el que seguidos inmersos está un poquito más cerca. Pero solo un poquito. No vayamos a repetir lo sucedido tras la victoria en Leganés.

Justo al dar la orden el árbitro con su silbato para que se pusiera en juego el balón, vi subir por el pasillo del sector en el que tengo mi abono, a un señor de unos sesenta años, ataviado con un elegante sombrero estilo Panamá, quien provisto de una muleta y ayudado por otra persona, esta bastante más joven que él, ascendía no sin cierta dificultad por la grada, peldaño a peldaño, hasta llegar a la última fila, donde finalmente se sentó. Me pregunté si los jugadores de nuestro equipo podrían tomar ejemplo de este fiel e inquebrantable seguidor sportinguista. Peldaño a peldaño, punto a punto, con sufrimiento, pero con la ayuda siempre de esta afición, es como este equipo puede lograr alcanzar el objetivo.

De nuevo sin embargo no pareció salir del todo enchufado el Sporting. Desconozco si como sugerí en mi último post, Rubi recurrió a una arenga para alentar a sus jugadores, pero si lo hizo, apenas se notó su efecto. Y es que como sucediera en el último partido jugado en casa, de mano, el rival se mostró mejor plantado, viendo cómo en el minuto 7, se le anulaba un gol por una presunta falta, cuando menos rigurosa, lo que provocó el enfado y la desesperación de Lucas Alcaraz en su área técnica.

Pero poco a poco, gracias sobre todo a las incursiones de Burgui por banda izquierda, el equipo comenzó a acercarse cada vez con más peligro, pudiendo contabilizarse hasta el descanso, no menos de cinco ocasiones claras, siendo las más clamorosas un remate de Babin, quien hoy frente a los suyos despachó su mejor partido con la elástica rojiblanca y dos mano a mano de Víctor, marrados ambos, acabando en el segundo de ellos el balón estrellado en el palo. También pudo acabar en la red un remate de Burgui tras una asistencia impecable de Mariño desde su área, demostrando el portero gallego su dominio de los saques con el pie.

Se llegaba de este modo al descanso con un empate a cero que en absoluto reflejaba lo visto sobre el césped. En los pasillos interiores del estadio, se rumiaba la frustración por las ocasiones perdidas y se señalaban a algunos jugadores como candidatos a ser sustituidos, siendo Castro y Víctor los más nombrados.

El de Ujo da pie a uno de los debates que más tiene enfrentada a la afición sportinguista: ¿es jugador para 90 minutos o si no para 90, sí al menos para ser titular? En los primeros 45 pareció en clara inferioridad y dificultad en todas y cada una de las disputas con balón. Que el juego con él sobre el campo no puede ser el mismo que cuando son Cop y no digamos ya Traoré las referencias en ataque, es tan evidente que extraña que Rubi no caiga en la cuenta.

Regresando al partido, no se había cumplido el minuto 5 de la reanudación, cuando llegó el jarro de agua fría en forma de gol del Granada. Las caras que se pudieron ver entonces en los rostros de los aficionados sportinguistas eran lo más parecido a las de un funeral. Y es que con ese resultado el Sporting estaba herido de muerte en sus aspiraciones para engancharse a la permanencia. Y teniendo en cuenta los precedentes, la tarea de remontar, se antojaba más que ardua, casi imposible.

Pero hete aquí que en el minuto 55 Rubi decide dar entrada al protagonista de buena de parte de esta semana, el espigado delantero costamarfileño, Lacina Traoré, mandando a la ducha a Víctor. Y con ese simple cambio, lo que parecía imposible, apenas 5 minutos después, en un balón lanzado magistralmente por Vesga (¡qué bueno que viniste, cachorro!) al centro de la defensa, encontró a un Burgui que con el balón pegado a los pies, se plantó solo ante el portero nazarí, para dejar en bandeja a Traoré, quien sólo tuvo que empujarla. Tan fácil era el remate que el jugador cedido por el Monaco, consciente de que no podía fallar, pareció hasta detenerse un segundo antes de embocar la portería, en un segundo que se hizo eterno para los aficionados, que se temían lo peor.

Volviendo al inicio de este post, si hay algo que caracteriza las actuaciones de una cover es que el público asistente al espectáculo, a poco que sientan que lo que escuchan les suena al grupo original, se entregan con la misma pasión como si de verdad estuvieran en uno de los recitales "auténticos". Y eso fue lo que ocurrió en los minutos que siguieron al empate: que sobre el césped comenzó a sonar algo que se asemejaba a lo que interpretaban (sabiamente dirigidos por el director de orquesta) nuestros guajes. Y ello no hizo sino subir la temperatura de todo un estadio que ya hasta el final del partido, llevo en volandas a los suyos.

Y fue Babin, al más fiel estilo Bernardo, quien logró en el 64 el 2-1 que culminaba la remontada, y que sentenciaría solo tres minutos después Carmona, tras una acción de Carlinos, mucho mejor en esta segunda parte. Con el 3-1 se acabó el partido y el Granada se rindió ante la evidencia: incluso un buen grupo tributo a Los Guajes se bastaba y sobraba para doblegarles.

En medio del aluvión rojiblanco, un grito se pudo escuchar con claridad en El Molinón: "¡Directiva, dimisión!". Lástima que no fuera secundado como se merece. Llegó también a través de los videomarcadores la noticia del gol del Celta en Riazor, para alegría de la parroquia rojiblanca. Y otra vez Burgui (¡qué hubiera sido de este equipo con él a este mismo nivel ya en la primera vuelta!) pudo marcar, pero el de Burguillos del Cerro sigue un tanto negado de cara a puerta.

Llegó entonces el cambio de Castro, que se retiró ovacionado, dando pie al regreso a los campos de Dani Ndi, quien nada más pisar la hierba, demostró que a aguantar el balón, pocos le superan en esta plantilla. Un amago suyo hizo que Burgui recibiera solo dentro del área, siendo derribado en un claro penalti que Traoré desperdició desafinando por completo en el lanzamiento. Daba igual por el marcador holgado y por el poco tiempo restante, pero estas cosas convienen que no se repitan.

Como era de esperar, Rubi quiso regalarle al propio Burgui también su más que merecida ovación. Fue además una buena noticia ver que quien les sustituía era el navarro Isma López, otro de los miembros de la vieja guardia.
Con el pitido final, El Molinón estalló de alegría. Por fin de nuevo una victoria; la primera de este 2017, pues no se ganaba en casa desde aquel lejano ya 3 de diciembre del año pasado frente a Osasuna. La de este domingo puede que no haya sido ante un gran equipo, como la que justo hacia un año, en otro Día del Padre, se había conseguido frente al Atlético y también con remontada. Pero parafraseando las palabras de Neil Armstrong cuando pisó la luna: este es un pequeño paso para la salvación, pero un gran paso para recuperar parte de la fe de una afición, que con dos semanas para el próximo partido en el Sánchez Pizjuán, vuelve a creer.

Post Scriptum: en el turbio asunto Traoré, ¿va el Sporting a emitir algún tipo de comunicado oficial apoyando a su jugador? ¿Y es cierto que de no mediar Nico, el delantero habría sido llevado a Comisaría?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine