15 de junio de 2018
15.06.2018

Lora, capitán por unanimidad

El lateral buscará fortuna en Europa tras dejar el Sporting

15.06.2018 | 03:57

Cuando llegó a Mareo lo hizo para ocupar una posición distinta a la que finalmente ocupó. Lo hizo tras abandonar una de las escuelas de fútbol más fértiles de España en busca de un hueco que no encontraba tras la llegada de Michel al club blanco. Lora, un hombre de poco más de metro sesenta y con una vitalidad desmedida, ha conseguido llenar a una afición sedienta de ídolos a los que admirar.

El de Móstoles era un centrocampista con llegada, con gol, velocidad y buen dominio del balón. Asombró a muchos en aquel Trofeo de Brunete de 1999 en el que compartía centro del campo con Granero y con el que conquistó el título para el Real Madrid ante el Barça de Piqué y Cesc Fábregas.

Fue Manolo Preciado quien le descubrió la banda. Lateral desde que debutara en San Mamés en aquel Sporting al que no le gustaba empatar, tuvo que olvidar atacar el área contraria para centrarse en defender en la propia. Aquel repentino cambio de planes pudo hacer que Lora cambiara de equipo en busca de su centro del campo habitual, pero prefirió arremangarse y adaptarse a su nuevo hábitat. Su apuesta y la de Preciado salieron de cara y casi tres cientos partidos como rojiblanco avalan su paso por Mareo. Siempre dispuesto cuando lo requerían los aficionados, para charlar con cualquiera sobre fútbol o sobre cualquier tema, Lora no se achica sin balón y no rehuye una pregunta.

Capitán durante seis años y peso fuerte en el vestuario vivió un momento dulce con el Sporting de Los Guajes. Fue titular con Abelardo durante la temporada del ascenso y la permanencia logradas en el último minuto.

Nació como goleador en el Colegio Jorge Guillén de Móstoles, se hizo mayor en el Madrid con el dorsal siete de su ídolo Raúl y triunfó en el Sporting con el once a la espalda, quizás como recuerdo del delantero que fue.

Las lesiones impidieron que en su último año de contrato gozara de más presencia en el equipo de Baraja pero la fortuna se alió con el madrileño y en uno de sus últimos partidos con la elástica rojiblanca logró un tanto que le sirve de despedida.

Su despedida silenciosa - sin estridencias ni lamentos y con una sonrisa en su rostro -, refleja bien el carácter de un jugador que llegó a Gijón buscando una oportunidad y se va dejando un ejemplo de lo que debe ser un capitán en los buenos y en los malos momentos. Lora deja un hueco libre en el lateral derecho y un vacío en el vestuario difícil de llenar.

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