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El café en Madrid en el que el Grupo Orlegi cambió el rumbo del Sporting

Alfonso Villalva negoció desde marzo con Javier Fernández la venta | La auditoría: 25 personas de las firmas KPMG y Uría Menéndez | El club ha paralizado dos ofertas por Djuka extranjeras | La firma, la semana que viene, posiblemente el lunes

De izquierda a derecha, Alejandro Irarragorri, Javier Fernández y Alfonso Villalba.

Marzo de 2022. Madrid. El Grupo Orlegi se desvincula del proceso de compra del Zaragoza. La instrucción es que el siguiente objetivo debe ser intentar entrar en Gijón. El Sporting, la ciudad, la tenían ya en el radar, pero no habían hecho ningún acercamiento.

Pero esta vez sí. La cita es en un café madrileño de la capital. La propuesta inicial es una comida, que se descarta rápidamente. Mejor un café. A un lado de la mesa, Alfonso Villalva, CEO (director ejecutivo) de Orlegi. Al otro, Javier Fernández, presidente del Sporting. Lo que iba para quince minutos derivó en una conversación de horas. De allí se salió sin el convencimiento claro de que el asunto pudiera llegar a buen puerto, pero con buen “feeling” y voluntad por ambas partes de avanzar en los detalles y explorar la posibilidad, según confirman varias fuentes conocedoras de las negociaciones consultadas por LA NUEVA ESPAÑA. El proceso de venta del club, pues, había dado en ese momento el pistoletazo de salida.

Desde ese día el contacto ya jamás se perdió. Mails, wasaps y llamadas constantes y confidenciales. Por el medio, momentos de intercambio de pareceres, informaciones, discusiones y algunas tiranteces que ayudaron, poco a poco, a ir limando la desconfianza natural en un proceso de este tipo. También hubo una gran tregua negociadora que coincidió con el tramo final de la temporada, acordada entre ambos a raíz de los malos resultados deportivos que iba cosechando el Sporting. Sellada la permanencia y alejado el peligro de descenso a Segunda B del equipo, las negociaciones se reactivaron y con ella el deseo de Alejandro Irarragorri, líder de Orlegi, de exportar su modelo a Europa tras años de frustradas operaciones en Inglaterra y España.

No ha sido Javier Fernández un hombre asequible para quienes han intentado acercarse en estos años, sobre todo en este último, con el propósito de comprar el Sporting. De ello estaba advertido el Grupo Orlegi, que decidió envidar primero con el Zaragoza. El máximo accionista rojiblanco solía ser esquivo con los tanteos iniciales, principalmente por la mala experiencia con Omar Zeidán y aquel fondo inglés que se esfumó en 2015. Fernández decidió no hablar más con intermediarios, muchos movidos por comisiones, a los que daba carpetazo rápidamente. Tampoco respondía a llamadas de números que no tuviera en su agenda. En el mundillo del fútbol se conocía su poca, o nula, voluntad a negociar nada que no fuera algo serio y profesional, como informó LA NUEVA ESPAÑA el 18 de marzo.

Pero Orlegi jugó bien sus cartas. Prescindió de intermediarios y eligió a Alfonso Villalva como hilo directo y principal interlocutor. Él invitó al café y él llevaría, y ha llevado, el peso de todas las negociaciones hasta el momento. Para todo lo que no sea papeleo burocrático, nada de terceros. Ahí, apuntan, comenzó a ganarse la voluntad de Fernández para valorar su propuesta, confirman distintas fuentes.

Antes, sobre la mesa de Javier Fernández había llegado una oferta china, de un montante económico superior a lo hablado con Orlegi. No fue la única. Hubo al menos otra de origen norteamericano y otra más de un empresario catalán. Ninguna prosperó, lo que añadía motivos para creer en la dificultad en que Javier Fernández vendiese. Uno de los candidatos, incluso, visitó el El Molinón y acudió a un partido. No se contaba ni con que se agudizara la crisis deportiva del equipo, ni con el deterioro anímico del presidente, a quien su familia y amigos empezaron a ver bajo e invitaban a asumir ya la necesidad de un giro radical en su vida. Eso también jugó a favor de Orlegi. Eso sí, el proceso negociador tuvo una pausa. El Sporting pasó de coquetear con el descenso a verse metido de lleno en la pelea por la permanencia. Abelardo llegó al banquillo para rescatar los muebles y el alivio de salvar la categoría más que enfriar, calentó todo.

La “due diligence” se empezó a poner en marcha. Un paso importante, ya que Orlegi asumió el pago de unos 250.000 euros para la realización de esta auditoría externa para conocer en profundidad el estado del club. En Zaragoza no pudieron alcanzar ese paso, clave en una compra. Es llevada por dos actores principales: la auditora KPMG y el prestigioso despacho de abogados Uría Menéndez, de origen asturiano y con oficina en Ciudad de México. El proceso moviliza a unas 25 personas, según cuentan fuentes conocedoras de las negociaciones, y se remarca el cumplimiento de las cláusulas de confidencialidad firmadas. La confidencialidad se respeta durante todo este tiempo y lima asperezas.

En México se recaban informes de todo lo que se publica a través de la empresa de comunicación Atrevia. En Gijón, Javier Fernández se va de vacaciones y deja de responder a llamadas y wasaps ajenas a su círculo más cercano. Silencio. Todavía no se ha hecho público el proceso abierto. Sale a la luz el 10 de junio por una información del periodista gijonés Rodrigo Fáez. No gusta, pero se asume. Está todo avanzado y en LaLiga ya se sabe. Es uno de los momentos de inestabilidad.

Las diferencias no alcanzan para poner en peligro una operación que se ve en “un punto de no retorno”. Javier Fernández transmite a su gente su voluntad de aceptar la oferta del Grupo Orlegi. Y a Mareo llega la orden de bloquear cualquier movimiento hasta el 26 de junio (este próximo domingo), la fecha en la que se apalabra efectuar el trasvase de poderes en lo deportivo, lo más urgente.

En ello ya está trabajando el gijonés Gerardo García, que se incorporó recientemente al grupo mexicano y está destinado a ser pieza clave en el proyecto en Gijón, como adelantó en exclusiva LA NUEVA ESPAÑA. Por el camino se intenta atar algún fichaje para servirle en bandeja a Orlegi y también se frenan ofertas de venta. Las más significativas, dos por Djuka: una de la MLS (Liga de fútbol de Estados Unidos) y otra de un club mexicano, no vinculado al Grupo Orlegi. Javi Rico las aparca. Nada se puede hacer ya sin el visto bueno de Orlegi. También se pregunta desde Orlegi cuál es el papel y funcionamiento de los principales empleados da la entidad. Se redactan informes y se les envían. El grupo mexicano decidirá su futuro en cada caso.

Sobre la transición, también hay debate. Orlegi plantea alternativas de cara a que algún miembro del consejo continúe ligado al día a día durante los primeros meses una vez completada la venta. Se decide que sea Ramón de Santiago quien ayude. Plazo máximo un año, pero sin plazo mínimo.

Con los trámites ya trasladados al Consejo Superior de Deportes para la autorización de la venta, la negociación llega al punto en el que se sitúa la última semana de junio para estampar la firma final, probablemente el lunes, y oficializar el acuerdo. Alejandro Irarragorri vive la recta final en Madrid, donde tiene casa y abrirá pronto una oficina llamada Orlegi Sports Global, testigo de su desembarco en Europa junto al Sporting. Javier Fernández se ha mantenido durante estos días en la costa andaluza. El acuerdo definitivo, cada vez más cerca. Algo más de 40 millones de euros por el control del 73% del accionariado es el precio de aquel café al que invitó Alfonso Villalba en Madrid y cambió el rumbo en el Sporting.

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