De Cádiz a Canarias de aventura

Los dos tripulantes del «Saulo», encontrados con vida tras 21 días desaparecidos en el océano, iniciaron su travesía sin las mínimas condiciones de seguridad

06.04.2008 | 00:00
Los dos tripulantes, a la derecha, y un miembro del equipo de rescate, tras abandonar el Hospital de Gran Canaria.
Los dos tripulantes, a la derecha, y un miembro del equipo de rescate, tras abandonar el Hospital de Gran Canaria.

Gran Canaria, Efe


Los dos náufragos del «Saulo», rescatados el viernes por un mercante a 160 millas del sur de Tenerife, tras quedar a la deriva en su ruta desde Cádiz a Canarias, salieron a la «aventura», pues, para llegar a las islas, pedían a los pesqueros que les guiaran. Los náufragos, José Quevedo, de 61 años, y Cristo Herrera, prestarán declaración mañana ante la Guardia Civil para esclarecer lo ocurrido y poder concluir las diligencias abiertas por el Juzgado de Guía (Gran Canaria), que investiga la desaparición de ambos desde mediados de marzo, tras ser denunciada por un hijo de Quevedo. La desaparición fue denunciada después de que el pasado día 13 la familia perdiera la comunicación a través del teléfono móvil, pues tanto el de Quevedo como el de Herrera fueron robados en unos de los puertos marroquíes donde recalaron. El robo de los teléfonos móviles explica el hecho de que en la última llamada entre la familia y Quevedo, propietario del barco, se escucharan palabras en árabe, que dieron pie a los familiares a sospechar que se trataba de un secuestro.


El «Saulo» quedó a la deriva después de fallar la electricidad y el motor, y pese a que lanzaron bengalas nadie les auxilió en medio del océano Atlántico hasta anteayer, cuando fueron rescatados por el mercante «Poutouremon» con síntomas de deshidratación tras haber pasado ocho días sin beber agua. Los dos tripulantes, que fueron trasladados en un helicóptero de Salvamento Marítimo hasta el Hospital de Gran Canaria, aseguraron que se sienten muy «cansados» y por ello solicitaron retrasar su declaración hasta mañana. La comparecencia tendrá lugar a primera hora en las dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil en la capital grancanaria.


El barco de recreo para pesca, de diez metros de eslora, fue adquirido en Alicante por Quevedo, quien contrató al capitán de navío Cristo Herrera para trasladarlo hasta Gran Canaria, adonde se dirige arrastrado por un buque de Salvamento Marítimo hasta el puerto de La Luz y de Las Palmas. El «Saulo» repostó combustible en Barbate el pasado día 11 de marzo y días antes, el 3 de marzo, fue hallado varado por la Guardia Civil en la playa de Zahara de los Atunes, a tres millas del citado puerto gaditano, sin autorización para efectuar la travesía al archipiélago.

Alta médica

Ayer por la tarde, los dos tripulantes del buque recibieron el alta médica, tras permanecer 24 horas ingresados. Entre tanto, el ex secretario general de la Asociación Internacional Oficiales Radioelectrónicos de Marina Mercante Antón Salgado dijo ayer que se felicita por que estén vivos los dos náufragos del «Saulo», pero pidió que se aclare y sancione, en su caso, si incumplieron medidas de seguridad. Salgado, que reside en Galicia, manifestó en una conversación telefónica con «Efe» que la «impericia» de estos dos tripulantes y su «falta de responsabilidad» han tenido a sus familias y autoridades «en vilo» desde que desaparecieron, a mediados de marzo, en su travesía de Cádiz a Canarias.

El experto solicitó a las autoridades que efectúen la investigación oportuna con el fin de aclarar si contaban con las medidas de seguridad que se exige para la náutica de recreo establecidas a través del real decreto 1185, que entró en vigor a principios de 2007. En ellas se recoge la obligatoriedad de la escucha del canal 16 de VHS para el socorro en la navegación, así como de disponer de una radio baliza para efectuar este tipo de travesía. Subrayó que la Organización Marítima Internacional carece de un protocolo para responder a las llamadas de auxilio a través de la telefonía móvil, que parece ser el único medio del que disponían los tripulantes. Salgado consideró que llevar un móvil como medida secundaria de socorro es correcto, pero no es un medio seguro.

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