Condenada una mujer maltratada que apuñaló a su marido en legítima defensa Detenido un hombre que degolló a una mujer en 2007 en La Rioja Natascha Kampusch afirma que el caso de Amstetten cambió su forma de ver la vida

30.05.2008 | 02:00

Una mujer maltratada que en 2005 apuñaló en el muslo y en el tórax a su pareja durante una pelea ha sido condenada a nueve meses de prisión por lesiones graves. El tribunal le aplica las eximentes incompletas de legítima defensa y miedo insuperable, y el agravante de parentesco. La acusada, identificada como Elena T. M., se encontraba a las tres de la madrugada del 21 de junio de aquel año en el domicilio que compartía con su pareja Uwe T. en Corralejo, en el municipio de La Oliva, en el norte de Fuerteventura. La pareja inició una discusión en la que la mujer fue golpeada en repetidas ocasiones, incluido un golpe en la cabeza con una sartén, propinado por el hombre. Finalizada la discusión, la mujer se fue a la cocina a cortar verdura, momento en el que su pareja se acercó, la agarró por el pelo y se la llevó al salón, donde siguió pegándola. En ese momento, la acusada propinó dos cuchilladas a su marido. No obstante, después, intentó taponar las heridas y llevó al hombre hasta el dormitorio, desde donde avisó a los sanitarios.


La Guardia Civil ha detenido al presunto autor del asesinato de una mujer ocurrido en Galilea (La Rioja) en mayo de 2007. J. M. A. N., natural de San Sebastián, fue detenido en Logroño como presunto autor de la muerte de A. G. C., que apareció degollada en la vivienda que el detenido le había alquilado en la localidad riojana de Galilea. La mujer, de 38 años y natural de León, que falleció debido a las heridas producidas por arma blanca, vivía sola después de romper la relación con su compañero sentimental.


El caso de abusos sexuales e incesto de Amstetten ha cambiado la forma de ver la vida de Natascha Kampusch, la joven austríaca que pasó ocho años y medio secuestrada en un sótano hasta que logró escapar en 2006. Y es que el caso de Elisabeth Fritz, secuestrada por su propio padre desde los 18 a los 42 años y sometida a incontables violaciones de las que nacieron siete niños, la ha llevado a reflexionar mucho, explicó Kampusch en una entrevista con el semanario «News». «He llegado a la conclusión de que soy muy joven y no aporta nada encerrarse en casa como una abuela y pensar de forma pesimista», explicó. «Tengo la mayor parte de mi vida por delante y me gustaría tener alegría en ella. No quiero volver a estar aislada».

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