Sentencia

Nueve años de cárcel por matar al violador de su hija

La ahora condenada roció con gasolina al joven, A.C.V., conocido como "El Pincelito", que disfrutaba de un permiso carcelario, y le prendió fuego con una cerilla

23.07.2009 | 17:22

La Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a una mujer a nueve años y seis meses de cárcel por rociar con gasolina y quemar, con resultado de muerte, al autor de la violación de su hija, de 13 años, ocurrida siete años antes a este suceso.

Los magistrados de la Sección Séptima de la institución judicial consideran a la procesada autora de los delitos de asesinato y lesiones dolosas, con la concurrencia de la circunstancia eximente incompleta de trastorno mental transitorio.

Asimismo, prohíben a la ahora condenada a aproximarse a menos de 500 metros durante los próximos quince años a los familiares de la víctima, un joven de su misma localidad, y le han impuesto abonar una indemnización de 140.000 euros.

Los hechos ocurrieron el 13 de junio de 2005, siete años después de la violación de su hija, cuyo autor responsable, vecino de su misma localidad, Benejúzar (Alicante), fue condenado a nueve años de prisión.

La ahora condenada roció con gasolina al joven, A.C.V., conocido como "El Pincelito", que disfrutaba de un permiso carcelario, y le prendió fuego con una cerilla, lo que provocó la muerte de éste días después en un hospital de Valencia.

Sostiene el Tribunal que cuando la procesada se encontraba en una parada de autobús de la localidad de Benejúzar (Alicante), el condenado por la violación de su hija -en situación de permiso carcelario- se acercó a ella "y le preguntó: qué tal su hija".

"Maldito, maldito eres tú", le contestó, mientras él se alejaba del lugar y se introducía en un bar.

Desde la violación de su hija, ocurrida en octubre de 1998, la procesada sufría "un trastorno adaptativo" con síntomas de ansiedad y depresión, al tiempo que desconocía que A.C.V. disfrutaba de permisos carcelarios.

Todo ello, según entiende el Tribunal, "provocó en la mujer tal estado emocional" que le llevó instantes después del citado encuentro a dirigirse a una gasolinera con una botella de plástico donde solicitó que se la llenaran.

Posteriormente, entró al bar donde se encontraba A.C.V. y, tras decirle "para que no me olvides", roció con gasolina la cabeza y parte del cuerpo del joven y prendió fuego con una cerilla.

"Aquello produjo una combustión" y A.C.V. "comenzó a arder como una antorcha de pies a cabeza", según recoge la sentencia.

A continuación, el propietario del bar y un cliente apagaron las llamas con un extintor, mientras la acusada salió corriendo del establecimiento y fue detenida horas después en Alicante "en estado desorientado" y con síntomas de ansiedad.

El joven, casado y con cuatro hijos, sufrió quemaduras de tercer grado en el 60 por ciento de su cuerpo y falleció días después en el Hospital La Fé de Valencia.

"Es inequívoco que la acción realizada por la procesada estaba presidida por un dolo de matar", según recoge la sentencia.

Para los magistrados, no cabe duda "que su pretensión era acabar con la vida del joven", como sostuvieron las acusaciones en el juicio, "y no de un simple susto que acabó en un lamentable accidente", como propugnó la defensa, que calificó estos hechos de homicidio por imprudencia con participación de terceros.

La acusada, desde la violación de su hija, "un lamentable suceso, reprobable moral, social y por supuesto jurídicamente", ha estado "en la creencia de que no se había hecho justicia con su hija".

Asimismo, la Audiencia de Alicante sostiene que el hecho de ver en la calle al autor de la violación de su hija le provocó "un estado emocional y de ansiedad de tal intensidad, que fue más allá de lo que podría calificarse de una parcial ofuscación".

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