Texas (EE UU), Agencias
La Policía estadounidense encontró el domingo a un bebé de tres semanas y media apuñalado y decapitado, en una vivienda en Texas, donde su madre gritaba que había matado al menor porque el diablo le ordenó hacerlo. La mujer, Otty Sánchez, se había hecho un corte en la garganta ella misma.
El padre reclama la pena capital para su esposa, que había abandonado el domicilio conyugal la semana pasada. Los familiares de Otty, por su parte, piden que se tengan en cuenta sus problemas psíquicos. Se le había diagnosticado esquizofrenia y, aunque parecía animada con su embarazo, sufría una fuerte depresión posparto. En el entorno familiar de la mujer nadie se esperaba un desenlace así, ya que, aunque todos conocían su estado mental, nadie sospechaba que pudiera atacar al bebé, que no tuvo ninguna oportunidad de sobrevivir.