Oviedo, L. Á. V.
El mierense Pedro Lorenzo Fernández, padre de la única víctima asturiana del desastre del Spanair, la azafata Sonsoles Lorenzo Simarro, vive estos días con una gran congoja, al igual que su esposa, Asunción Simarro. «Son unos días muy duros, estoy deseando que esto pase pronto», acertó a decir ayer desde su casa, en la residencia de profesores de la Universidad Complutense, en el barrio madrileño de Moncloa.
Para Lorenzo, natural de la localidad de Ablaña, este aniversario le recuerda la pérdida de su única hija, una mujer que tenía 38 años y que acababa de regresar de Nueva York, donde había estado de vacaciones, cuando se produjo el terrible accidente. «Era su primer día de trabajo y estaba feliz», confesó pocos días después del siniestro el profesor, catedrático de Farmacología y académico correspondiente de la Real Academia de Medicina.
Pedro Lorenzo tiene poco que decir sobre la polémica en torno a las causas del accidente. «He leído mucho sobre el asunto, pero no tengo un criterio sobre estos aspectos técnicos. Hay abierto un sumario y será un juez el que decida qué ocurrió», añadió el profesor.
El próximo día 20, aniversario de la tragedia, acudirá a Barajas para participar en los actos de homenaje en honor de las víctimas. «Habrá una misa y se descubrirá un recordatorio de la tragedia. Estaremos allí», indicó Lorenzo.
El asturiano, poco después de la tragedia, recordaba a su única hija como una mujer «cariñosa, siempre entregada a los demás, que sabía ganarse a la gente». La azafata era de las más experimentadas en la tripulación del vuelo de la muerte. Llevaba en Spanair diez años. Entró en la empresa poco después de completar sus estudios de Publicidad y Relaciones Públicas.
«Hay un sumario abierto y será el juez el que decida qué ocurrió»
<Pedro Lorenzo Fernández
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Padre de la única víctima asturiana