Las Palmas, Lourdes S. VILLACASTÍN
Tan sólo un diez por ciento de los familiares y allegados de las víctimas del vuelo de Spanair han necesitado acudir a las unidades de salud mental para ser tratados por psicólogos y psiquiatras, según la Consejería de Sanidad canaria. Para José Luis Hernández Fleta, jefe del servicio de salud mental canario, el dato es un reflejo de la «madurez» de la sociedad canaria, que ha sabido «sobreponerse a un dolor tan intenso» en la intimidad familiar y con la ayuda de su «entramado social».
Sanidad no ha querido cuantificar el número exacto de personas que han recibido tratamiento especializado para «no discriminarlas» con respecto a otros pacientes. Hernández señala que muy «pocas personas» han sido derivadas desde los centros de atención primaria a estas unidades y que, «como cabía prever», la mayoría ha resuelto el «duelo en la intimidad» con familiares, amigos y vecinos sin necesidad de recurrir a un especialista.
Desde septiembre, los médicos de familia han estado «pendientes» de que a las consultas llegaran personas con problemas de insomnio, angustia, ansiedad y tristeza provocados por el trauma emocional que originó el accidente aéreo. Sólo los casos más graves han sido derivados a alguna de las ocho unidades de salud mental existentes en la isla de Gran Canaria, mientras que el resto de los pacientes ha sido tratado en los centros primarios.
Hernández, que se encontraba de vacaciones en la Península cuando sucedió el trágico accidente y estuvo con las familias en el recinto ferial de Madrid, rememora el amplio dispositivo puesto en marcha por el Ayuntamiento de Madrid. «Mi misión fue pequeña. Los familiares llegaban pensando que estaban vivos. El dolor era tremendo. Pese a todo, la intervención fue mínima. Unos a otros se dieron apoyo. Se hablaban, se miraban. No hubo que medicar a nadie», señala.