Lisboa, Agencias
Un desprendimiento de rocas en la turística playa de María Luisa, situada en el Algarve, al sur de Portugal, dejó ayer al menos cinco muertos y tres heridos, uno de ellos de gravedad. Lo que era una apacible jornada de playa se tornó en tragedia cuando sobre los bañistas se vino una avalancha de piedras de gran tamaño y arena. Al menos ocho de ellos fueron sepultados.
Se pudo recuperar con vida a cuatro personas, una de las cuales, una mujer portuguesa de 37 años, falleció con posterioridad. Primero se recuperó el cadáver de un hombre de 60 años y, tras grandes esfuerzos por parte de los Bomberos, fueron los otros tres cuerpos, pertenecientes a otras tantas mujeres. Los tres heridos, todos portugueses, son un varón de 24 años, que está en estado grave; otra mujer de 30 y una adolescente de 14, ambos leves. Portavoces de la Marina portuguesa aseguraron que no hay españoles afectados por el siniestro y añadieron que las víctimas ya identificadas son todas de nacionalidad portuguesa.
El accidente se produjo a las once y media de la mañana, hora local (doce y media, hora española), al desprenderse varias rocas sobre la playa, enclavada en un acantilado. Los testigos describieron un ruido «ensordecedor» y una gran nube de polvo, en medio de la cual se escuchaba a personas gritando. La playa en la que se produjo el siniestro es un lugar muy frecuentado por turistas y estaba «llena de gente», con casi un millar de bañistas a la hora del accidente, según los medios lusos.
El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, que se encuentra de vacaciones en la zona, acudió inmediatamente al lugar del siniestro, y en la tarde de ayer también viajó hasta allí el primer ministro luso, José Sócrates. «Este accidente se espera en cualquier sitio menos en la playa», manifestó Sócrates, quien se mostró consternado por el siniestro y transmitió su pesar a los familiares de las víctimas «en nombre del país».