Málaga, Agencias
Un terrible caso de abandono en la Costa del Sol. Un hombre de 82 años ha permanecido al menos durante una semana junto al cadáver de su mujer, de 58, al no poder pedir ayuda por tratarse de un minusválido con movilidad muy reducida. La pareja residía temporalmente en un complejo turístico de la localidad de Benalmádena (Málaga), compuesto de unos 500 apartamentos. Desde hacía dos semanas nadie los veía, y nadie acudió a su habitación para comprobar si tenían algún problema o había sufrido un accidente. El asunto se descubrió después de que los vecinos comenzasen a notar un hedor insoportable y protestasen ante la dirección del hotel.
Los empleados del establecimiento se dirigieron entonces al apartamento. Tras llamar y comprobar que nadie respondía, abrieron la puerta y se encontraron con una escena terrorífica: el cuerpo de la mujer, de nombre Bárbara, estaba recostado en una silla y presentaba un avanzado estado de descomposición.
Su marido, Raymond, yacía inconsciente en el suelo, no lejos de ella, boca abajo y junto a una silla de ruedas. Tenía además un televisor sobre las piernas, que debió caerse cuando intentaba pedir auxilio al ver que su mujer agonizaba.
Al ver esta escalofriante escena, y creyendo que el matrimonio estaba muerto, los empleados avisaron a la Policía. Sin embargo, pese a la impresión inicial, los agentes que se desplazaron al apartamento comprobaron que el hombre aún respiraba, aunque se encontraba inconsciente. La Policía avisó de inmediato a los servicios sanitarios, que trasladaron al hombre al Hospital Clínico de la capital, donde quedó ingresado en estado grave.
El matrimonio, de origen británico, había alquilado la vivienda a un particular para pasar unos días en la Costa del Sol y todo apunta a que el hombre cayó al suelo al intentar pedir auxilio para su mujer agonizante. La mujer falleció por causas naturales, según indicó la Policía, que ha llegado a esa conclusión a través del examen de la vivienda y al no presentar el cuerpo signos de violencia.
Hace un mes escaso se produjo otro caso de similares características que conmocionó a Bélgica. En una vivienda de la localidad de Jette que se creía cerrada tras la marcha de sus propietarios, se encontraron los cadáveres de una mujer y su hijo, fallecidos cinco años atrás. Aunque una vecina había alertado de que algo raro pasaba, el agente que se desplazó hasta la vivienda no había encontrado nada raro.
Durante años nadie se preocupó del paradero de la anciana y de su hijo, salvo el jefe de este último, que se presentó en la casa unos meses antes para reclamar un dinero. Los postigos de puertas y ventanas de la vivienda estaban cerrados, por lo que las autoridades locales dedujeron que la madre y su hijo habían regresado a Italia, su país de origen, y los borraron del registro.