Un hombre egipcio tuvo encerrada a su hija de 23 años durante un año en una habitación oscura, alimentándola escasamente. Al final, la torturó hasta la muerte en un caso de crimen de honor. El hombre, de 55 años, cometió el crimen después de conocer rumores sobre el comportamiento de su hija, que se relacionaba con el chico con el que se suponía que se iba a casar. La familia del padre, radicada en la localidad de Miniya, en el sur de Egipto, se sintió ofendida por la mala fama que arrastraba la hija y amenazó al padre con prohibirle visitar la ciudad si no mataba a la chica. El hombre reconoció a la Policía que encadenó y torturó a su hija para matarla y entregar su cadáver a su familia de Miniya para que lo perdonaran.