Oviedo, L. Á. VEGA
El fiscal antidroga, José Perals, solicita una pena de cinco años de cárcel por tráfico de drogas, y otros dos años por un delito contra la administración de justicia, para Cristina Hernández Álvarez, de 31 años, ex concejala del PP en el Ayuntamiento de Oviedo. Alternativamente al delito de tráfico de drogas, el fiscal pide que se la condene por blanqueo de capitales a cuatro años de prisión. Perals estima que la mujer, que pasó cuatro meses en Villabona, conocía perfectamente las actividades de venta de drogas de su compañero sentimental, principal encausado de la «operación Debuta» de la Guardia Civil, y que participó directamente en ellas.
Los nueve encausados en esta operación se enfrentan a penas que suman 79 años de cárcel, así como multas por un importe global de 1.065.300 euros. La ex concejala sale relativamente bien parada de esta petición, puesto que su compañero sentimental, Juan José M. Á., de 40 años, se enfrenta a doce años de prisión.
Según el escrito del fiscal, Juan José M. Á. venía dedicándose desde principios de 2008 a la venta de cocaína, pese a que se encontraba cumpliendo una condena por tráfico de drogas y estaba sometido a un programa de control telemático del centro penitenciario de Villabona. En estas labores, continúa el fiscal, lo ayudaba el rumano Liviu G., de 29 años, con el que convivía en la avenida de Atenas, en Oviedo. Para adquirir la droga que luego vendía, se servían de Jesús Manuel Á. F. y Jorge E. P.
La Policía desarrolló en abril de 2008 la «operación Polainas», con varios detenidos. Ante el temor de ser detenido en ella, Juan José M. Á. decidió ir a vivir con su novia, Cristina Hernández, «quien tenía pleno conocimiento de la actividad ilícita a la que se dedicaba» su novio, según el escrito de acusación. La pareja se relacionaba con Álvaro C. R., quien a su vez suministraba cocaína. Entre los clientes del novio de Cristina Hernández estaba Oscar A. S., que luego la revendía a pequeña escala. De esta forma contrajo en julio de 2008 una deuda que le reclamó primero Liviu G., quien le quitó las llaves del coche, y más tarde Juan José M. Á., que acudió acompañado de Cristina Hernández.
La Guardia Civil supo que el grupo iba a introducir el 5 de agosto una partida importante de cocaína, para luego prepararla y revenderla. La droga la trajeron de Madrid José Luis M., Guillermo Gabriel O. T. y Jorge E. P. y se la entregaron a Juan José M. Á. y Liviu G. Éste intentó escapar de la Guardia Civil, pero terminó estrellándose. La droga, coca de una pureza del 85,2 por ciento, venía en 81 envoltorios, con un peso total 790,70 gramos. El precio en el mercado de la droga era de 114.807,89 euros. La droga había sido introducida en España desde Buenos Aires por Guillermo Gabriel O. T.
En casa de Cristina Hernández, en Meres (Siero), sólo se encontraron diez gramos de hachís, pero ella llevaba una carta en la que parece proponérsele un negocio de venta de polen de hachís. En el trastero de Juan José M. Á. en Oviedo se hallaron 500 gramos de éxtasis, 23 unidades de LSD, casi 450 gramos de hachís y 18 de coca. En una finca de Las Regueras, vinculada a la familia del cerebro de la trama, se hallaron además las sustancias necesarias para cortar la droga.