Yakarta, Agencias
La cifra de víctimas en Indonesia sigue creciendo. Según los últimos datos facilitados por Naciones Unidas, al menos 1.100 personas murieron y centenares resultaron heridas de gravedad por el terremoto de 7,6 de magnitud en la escala Richter que golpeó el pasado miércoles el oeste de la isla indonesia de Sumatra. Y lo peor está por llegar, puesto que se cree que habrá miles de víctimas debido a «la magnitud de los daños», según la ministra de Sanidad, Siti Fadillah Supari.
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) informó de que al menos 168 personas están ingresadas en centros hospitalarios y «varios miles» se encuentran atrapadas bajo los escombros de centenares de casas derrumbadas. En las zonas más remotas y de difícil acceso habrá otras varias decenas de muertos que añadir a la lista final, según los cálculos de los expertos.
Por su parte, el primer secretario de la Embajada de España en Yakarta, Antonio García, ha asegurado que ningún residente español en la zona afectada ha sufrido percances y añadió que aún no había conseguido contactar con otros seis que se encontraban de paso en la zona del seísmo. Un segundo terremoto de 6,8 de magnitud volvió a sacudir Sumatra ayer, aunque a unos 200 kilómetros del epicentro del seísmo de la víspera.
Los equipos de emergencia operan ya en el área afectada para rescatar personas atrapadas, recuperar cadáveres y entregar ayuda a los damnificados, como 20.000 paquetes con tiendas de campaña, ropa de abrigo, medicinas y alimentos. Miembros del equipo de respuesta rápida del BNPD, del Ejército, de la Policía y personal médico colaboran en estas tareas, a las que se pueden unir unidades de emergencias de Singapur, Malasia y de varios países de Europa. Los trabajos de salvamento son lentos y laboriosos, ya que, en gran medida, se realizan a mano ante la imposibilidad de utilizar de momento maquinaria pesada.
Padang, capital de la provincia de Sumatra Occidental, con 900.000 habitantes, se encuentra a 50 kilómetros del epicentro y ha resultado la población más afectada. Miles de personas pasaron la noche al raso por temor a otros temblores.
Con las primeras luces del día, Padang parecía una ciudad fantasma con al menos 500 construcciones derrumbadas, entre viviendas, bloques de oficinas, centros comerciales, hoteles, mezquitas y edificios públicos. El aeropuerto y las líneas telefónicas de la ciudad han vuelto a funcionar, aunque las comunicaciones siguen siendo inestables. El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, y varios de sus ministros visitaron ayer por la mañana Padang para evaluar los daños.
Indonesia se asienta sobre una zona de gran actividad sísmica y volcánica que es sacudida por unos 7.000 temblores al año. El 26 de diciembre de 2004, un terremoto de 9,1 de magnitud sacudió el norte de Sumatra, a casi 1.000 kilómetros de Padang, y produjo el tristemente famoso «tsunami» que sembró la destrucción en una docena de naciones bañadas por el océano Índico y causó la muerte de más de 226.000 personas.