Aboño, M. SUÁREZ /
B. FERNÁNDEZ
Dos camioneros, que acababan de cargar carbón en la térmica de Aboño, descubrieron ayer el cadáver de un hombre que tenía en el pecho dos impactos de bala. Su cuerpo sin vida se encontraba tendido en el suelo, al lado de un todoterreno gris metalizado, que estaba aparcado en la explanada que hay frente al bar La Gualta. El fallecido, cuya identidad responde a las iniciales M. A. F. P., tenía 44 años y era vecino de Gijón.
La voz de alarma se daba en torno a las siete de la mañana. A esa hora, dos camioneros que habían parado a tomarse un café en el bar La Gualta avisaban a su propietario de que «hay un hombre tirado ahí fuera que parece muerto». El hostelero, Emilio González, avisó al 112 en cuanto comprobó que, efectivamente, había un cadáver en la explanada. Al lugar, situado a medio camino entre la rotonda de Candás y la vía de acceso a la cementera de Aboño, se desplazaron agentes de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía. También acudieron efectivos de la Policía portuaria de El Musel.
M. A. F. P. presentaba dos agujeros de bala, en el abdomen y en el costado. A sus pies, se encontró una escopeta de caza con dos cañones, que los agentes desplazados a la zona se llevaron como prueba, igual que el todoterreno. «Nosotros no oímos ningún tiro. Pero también es verdad que esta carretera está muy transitada, sobre todo por camiones, que meten mucho más ruido», explicó Emilio González, al que se tomó declaración en el momento.
La Guardia Civil, una vez realizadas las primeras investigaciones, descartaba ayer el asesinato como motivo de la muerte. En Aboño, nadie pudo aportar ningún dato sobre la identidad del fallecido, ya que «no era habitual de la zona». Pero, según pudo recabar la Policía entre sus vecinos, se trataba de un empresario gijonés que «tenía un negocio de construcción, que no le iba nada mal».