Oviedo, L. Á. VEGA
Nuevo motín de pasajeros contra la compañía Spanair, éste en un vuelo que cubría la ruta entre Barcelona y Asturias. Un centenar de pasajeros montó en cólera después de que el vuelo se retrasase por motivos injustificados durante tres horas. La situación de nerviosismo de algunos pasajeros obligó incluso a recabar la presencia de agentes de la Guardia Civil para tranquilizar a los viajeros, que por fin pudieron embarcar a las diez de la noche. Un vuelo que debería haber llegado a las ocho y media de la tarde, llegó a la región casi a medianoche.
«Durante horas nos han estado dando largas, cambiándonos las puertas de embarque, hasta que la gente ha explotado», aseguró uno de los pasajeros, Juan José Álvarez, de Piedras Blancas. Los empleados de la compañía sólo aducían ante los cada vez más cabreados pasajeros que la demora se debía a «motivos operacionales». «Mucha gente ha comenzado a ponerse nerviosa. El trato de los empleados de la compañía ha sido pésimo, por la falta de información y por la ocultación de los verdaderos motivos del retraso. Alguno se ha puesto chulo incluso», continuó con su relato Álvarez. El mayor temor de los pasajeros era que el aeropuerto de Asturias cerrase antes de su llegada, con lo que no podrían recuperar sus equipajes.
La temperatura entre los pasajeros alcanzó tantos grados que fue necesaria la presencia de la Guardia Civil para templar los ánimos. La sangre no llegó al río.