jesús farpón
La alarma saltó ayer en Oviedo por la caída de parte de una fachada del edificio número 31 de la avenida de Pumarín, que sobresaltó a vecinos y otros peatones que a las siete de la tarde de ayer caminaban por la zona. No hubo daños personales ni materiales pero en la memoria de todos estaba el desplome de una cornisa de 3 toneladas el pasado martes en la Tenderina. En Pumarín fueron apenas unos cascotes, pero fue necesaria la intervención de los Bomberos, para asegurar la fachada, y de la Policía Local para regular el tráfico, como se ve en la imagen de la derecha. El suceso provocó la expectación de numerosos vecinos de la zona.