Madrid / Ciudad Real
Un avión no tripulado y equipado con una cámara térmica ha revelado que el parque nacional de las Tablas de Daimiel cuenta con cuatro fuegos activos en sus turberas.
El avión sobrevoló el parque el lunes pasado por encargo del Ministerio de Medio Ambiente, con un sistema que es el único capaz de seguir un fuego de turba que, a cuatro metros de profundidad, recorre el parque desde agosto
Pablo Zarco Tejada, director del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y Jordi Pascual Val, de la empresa Aurensis, especializada en medir la temperatura del suelo, captaron con una cámara térmica varios puntos calientes a principios de esta semana. El avión no tripulado, de fibra de carbono, detectó a su vez estos focos bajo tierra. El avión sólo detecta las zonas calientes pero no puede asegurar con toda fiabilidad que la turba esté ardiendo bajo ese punto, ya que puede haber otros factores que hagan que tenga una temperatura mayor. No obstante, en este caso había pocas dudas. El avión identificó el foco que desde el 26 de agosto combaten los técnicos del parque, cuando detectaron una fumarola que salía del subsuelo junto a la isla de las Cañas. También apareció una zona caliente próxima y un tercer foco detectado el pasado 19 de octubre.
Metros bajo tierra de esos puntos la turba arde a cámara lenta, en lo que los expertos llaman un «fuego latente», sin llama. A ello se suma un cuarto punto caliente desconocido hasta entonces por Medio Ambiente.
El parque nacional sufre una gran sequía desde el año 2005. Con la sequía, la turba pierde el agua y se agrieta. El aire comienza a circular por los huecos y oxida la turba, que empieza a calentarse. A partir de cierta temperatura, las turberas entran en autocombustión. Aunque el fenómeno era relativamente frecuente en el Alto Guadiana por la sobreexplotación del acuífero, no se había producido dentro del parque nacional. Por el momento lo único que se puede hacer es compactar la turba con excavadoras, para evitar que el aire circule, y empapar el terreno. El Ministerio de Medio Ambiente compró esta semana varias fincas junto al parque con agua, que será utilizada estos días para empapar en lo posible las ríaesecas lagunas.
Sin embargo, según el Gobierno, la única forma de inundar el parque y dar por sofocado el incendio es un aporte externo de agua. Los expertos advierten de que para inundar la zona de turba y encharcar unas 700 hectáreas se necesitan unos cinco hectómetros cúbicos (cada uno equivale a un volumen como el del estadio Santiago Bernabeu).
La intención del Ejecutivo es aprobar el próximo miércoles un trasvase desde el Tajo en la Comisión de Explotación del Trasvase Tajo-Segura. El Gobierno prevé tener sofocado el incendio de turba en febrero». Antes, a finales de noviembre, el Gobierno planea repetir el vuelo no tripulado para ver si las medidas de inundación están surtiendo efecto.