Valencia
El joven Sergio F., de 21 años, acusado de matar a sus padres con una catana en su domicilio del municipio valenciano de Catarroja, aceptó ayer una pena de 22 años y medio de prisión por dos delitos de homicidio. El joven compareció en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia. Se mostró emocionado, sin apenas voz, negó en principio los hechos, aunque luego los reconoció. Su letrado lo ha descrito como una persona «un tanto hermética», aunque puntualizó que su valoración médica «dice que está bien».
El joven, que en el momento del suceso tenía 19 años, compareció ante el tribunal y, ante las preguntas del ministerio fiscal -que inicialmente pedía una pena de 30 años de cárcel-, negó que matara a su padre o que utilizara una catana para agredirle. Además, afirmó que mantenía una buena relación con sus progenitores. El presidente del tribunal que lo juzgaba interrumpió su intervención para comentarle a su abogado la posibilidad de llegar a un acuerdo, tal y como le habían señalado previamente, siempre y cuando el joven reconociera los crímenes. El letrado afirmó que su representado estaba conforme y el magistrado pidió a la fiscal que repitiera las preguntas.
En ese momento, el joven cambió su versión de los hechos y reconoció haber matado a sus padres en su vivienda de Catarroja en la noche del 15 de septiembre de 2007. Primero acabó con la vida de su padre con una catana y, posteriormente, con la de su madre, a la que había recogido previamente en el bar en el que trabajaba para llevarla hasta el domicilio familiar.
El joven, que respondía más con gestos que con palabras, reconoció también que tras matarlos se apoderó de varias joyas y objetos de valor y las escondió detrás de una cámara frigorífica en un local ubicado en la misma localidad, propiedad de sus padres. Las joyas fueron tasadas en 1.595 euros.
Posteriormente, sobre las 5.30 horas, el joven se trasladó desde Catarroja a Valencia, donde conoció a otro joven en un bar. Ambos acudieron en taxi a una discoteca de Moncada y a una de Meliana, donde tomaron una copa. Después regresaron a Valencia, desde donde el joven se trasladó a Catarroja en autobús.
Esa madrugada, el joven afirmó haber arrojado al barranco de la localidad la espada que empleó para herir a sus padres. Horas más tarde fue encontrada en ese mismo lugar la catana. El joven fue detenido el 17 se septiembre de 2007 y está en prisión provisional desde el día 20 del mismo mes.
Pena rebajada
El abogado del joven indicó, tras la vista, que «un juicio hubiera sido mucho más grave» para su representado, porque si se aplica la ley en sus términos «hubiera sido una pena mayor». El fiscal pedía para él una condena de 30 años por los dos homicidios.
Hermético y medicado
El letrado definió a su representante como una persona «un tanto hermética» y aseveró que la valoración forense «dice que está bien». Asimismo, señaló que puede que el joven estuviera medicado para asistir al juicio. Durante la sesión apenas habló y se expresó con gestos.