Huesca
La ex alcaldesa de Castiello de Jaca, Esther Franco, confirmó ayer, en la cuarta sesión del juicio por el asesinato del alcalde de Fago, que tras conocerse la noticia de la muerte de Miguel Grima en el bar de Fago hubo «jolgorio» y «alegría».
A preguntas de la acusación particular, la mujer reconoció que, al encontrarse el cadáver, escuchó a una persona que salía del bar de Fago y animaba a los que estaban fuera para que entrasen utilizando expresiones como «venid, hay algo bueno que celebrar». Y añadió: «No puedo decir quién era esa persona, porque estaba fuera de la casa rural de Miguel, que está detrás del bar». Además, la testigo confirmó que el alcalde había denunciado que temía por su vida y que en el último año le había comentado a ella esta situación en un par de ocasiones.
Por otra parte, también declaró un vecino del pueblo, Sergio Barcos, quien habló de «un grupo opositor» al alcalde «que no era del pueblo», entre los que se encontraba el médico Iñaki Bidegain, quien en la noche de autos se cruzó en la carretera con el asesino de Grima.
Además, un agente de la Policía judicial de Jaca (Huesca) desveló que el acusado, Santiago Mainar, hizo la siguiente afirmación ante la Guardia Civil: «¿Cómo no lo iba a matar? Mira cómo está esta pista», en referencia al estado del citado camino.
Este comentario fue realizado por el ganadero y agente forestal cuando, tras ser detenido, se dirigía por una pista de monte junto a la Guardia Civil al lugar donde, supuestamente, había encontrado la escopeta con la que se perpetró el crimen.
En dicho camino, según explicó este agente, se encontraron «dos puntos atravesados por agua, por donde hubo que pasar bastante despacio. Fue en ese momento cuando Mainar pronunció las palabras anteriores. El defensor recriminó al agente que no se refiriese a esta frase en dos años. En su declaración autoinculpatoria Mainar estaba «tranquilo», hablaba con naturalidad y accedió libremente a declarar.