Huesca, Agencias
El ganadero y agente forestal Santiago Mainar, juzgado por el asesinato del alcalde de la localidad pirenaica de Fago, Miguel Grima, se proclamó ayer inocente de los cargos de asesinato, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas que le atribuyeron el ministerio fiscal y las acusaciones particular y popular en la vista oral que concluyó ayer en la Audiencia Provincial de Huesca. Mainar dijo que lo ocurrido en Fago «no es anécdota ni traspiés» y tildó de «oportunista» a Grima, que por la inacción del Estado se convirtió en «un ser arrogante y despótico». Añadió que el despotismo es una manifestación del fascismo y reivindicó el derecho a luchar contra este fenómeno. «Yo no he matado a nadie», proclamó. «Pero prefiero que me acusen de dar muerte un tirano que de ampararlo políticamente», subrayó a renglón seguido.
Mainar hizo uso del derecho de todo acusado a ser el último en hablar en la vista oral, que quedó vista para sentencia, y realizó un discurso de más de cuatro minutos y medio de duración, sentado, ante el tribunal que le juzga por los hechos ocurridos en la noche del 12 de enero de 2007, fecha en la que Grima murió tras recibir un disparo de una escopeta de postas.
El acusado hizo una intervención en la que defendió el gobierno de «los mejores» y apoyó el derecho del «pueblo llano» a defenderse de anomalías del poder tales como la tiranía. Santiago Mainar negó expresamente haber matado a Miguel Grima, pero dijo preferir que se le acuse de «dar muerte a un tirano» antes que de «ampararlo políticamente, connivirlo judicialmente, silenciarlo mediáticamente y resignarme como ciudadano», tras lo que pidió perdón a cualquiera que sea «tan abyecto y tan vil que quiera ser esclavo».
Mainar reconoció como «verdaderas, reales», las «conversaciones» en las que se reconoció como culpable ante la Guardia Civil, en el momento en que fue detenido, aunque añadió que entonces pactó con la Benemérita autoinculparse para que los agentes no molestaran a otros vecinos del municipio. El imputado consideró «intolerable» que en un país como España, que jurídicamente es un Estado social y democrático de Derecho, «se permita esa manifestación del fascismo que se llama despotismo».
El acusado aludió a Su Majestad el Rey, Juan Carlos I, a quien atribuyó unas declaraciones según las cuales «en ocasiones el pueblo llano está por delante de las instituciones y los políticos», tras lo que defendió la lucha por la libertad y la igualdad. Mainar dijo saber «perfectamente» el precio que tiene «enfrentarse tantos años a la verdad oficial, a lo políticamente correcto», y «defender tantos años los derechos del pez chico».
El ministerio fiscal ha mantenido su petición de 21 años de cárcel para Mainar por asesinato y tenencia ilícita de armas. El fiscal, en la lectura de sus conclusiones definitivas, ha valorado la declaración autoinculpatoria de Mainar ante la Guardia Civil como una prueba «fiable y valorable», ya que se hizo con todas las garantías, en presencia del letrado y del secretario judicial, y por ello merece toda la credibilidad.
A su juicio, ha quedado demostrado, con otras pruebas aportadas durante el proceso, que «lo que allí se decía era la verdad», y ha hecho hincapié en que Santiago Mainar mantuvo dicha versión y fue coherente durante toda la declaración y también en momentos posteriores, como cuando se trasladaron al lugar donde dijo haber encontrado la escopeta y donde después supuestamente la escondió.