Santiago de Chile, Agencias
La operación de rescate de los mineros chilenos encontró ayer su primer obstáculo, cuando se habían abierto 25 metros de pozo. Las paredes son tan endebles que se tuvo que detener la perforación para cementar la abertura y evitar derrumbes. Según el jefe de la operación, el ingeniero Andrés Sougarret, la inestabilidad del terreno es una posibilidad con la que cuentan, especialmente durante la apertura de los primeros 100 metros de pozo. A partir de ahí se prevé que el terreno se haga más duro.
La máquina que abre el túnel por el que se sacará a los mineros avanza a unos 20 metros diarios. Ayer se alcanzaron los 40, antes de detener por segunda vez los trabajos para cementar el conducto.
Mientras se perfora el pozo se está ultimando el diseño de la cápsula que acogerá a los mineros y por la que ascenderán los 700 metros que los separan de la superficie durante dos interminables horas. El canastillo, de dos metros de altura y unos sesenta centímetros de diámetro, estará completamente cerrado para que la hipotética caída de piedras no hiera a los mineros. Contará con un intercomunicador y varias bombonas de oxígeno; habrá, además, un sensor de seguridad y se habilitará un arnés para mantener sujetos a los mineros durante la ascensión, que puede ser violenta. Además, se prepara un sistema para amortiguar los golpes de la cápsula contra las paredes del pozo.
Los expertos de la NASA han visitado la mina de Copiapó, pero no serán los únicos. También se espera la llegada de un grupo de supervivientes del equipo de rugby argentino que se estrelló en los Andes en 1972, que tuvieron que recurrir al canibalismo para sobrevivir. Con esta visita quieren retribuir a Chile el apoyo brindado en su rescate.