Oviedo, M. IGLESIAS
La posibilidad de que Asturias reciba una réplica de los movimientos sísmicos de Murcia es escasa, a tenor del mapa de la peligrosidad sísmica en España.
A pesar de que el cañón submarino de Avilés, que viene desde el Atlántico, se prolonga por tierra hasta el Mediterráneo y conecta con la falla de Lorca, nunca se ha producido un terremoto en Asturias a través de ella. Expertos como el catedrático emérito de Geología Aplicada de la Facultad de Minas José Antonio Martínez Álvarez consideran muy poco probable que ocurra. En cambio, sí tendrían repercusión en Asturias terremotos en el Pirineo o en la falla de Lisboa.
El Principado, junto con Cantabria, es un oasis antisísmico en el norte de España, rodeado de zonas de alto riesgo ubicadas en Galicia, Álava y Guipúzcoa. La posición sísmica de Asturias está regida por las fallas que vienen de los Pirineos, a través del golfo de Vizcaya, que van paralelas a la costa de Asturias. La región también tiene el corazón «partido» por la falla cantábrica, que se origina en el Atlántico y parte desde el cañón de Avilés -la zona más vulnerable- hasta el centro de la región. A la altura de Llanera se bifurca y continúa, casi en línea recta, hasta Unquera (Cantabria) y, en diagonal, de Noroeste a Sureste, hasta las montañas orientales. Otra de las zonas asturianas más vulnerables a los terremotos se localiza en la costa de Peñas a Gijón. Por eso el macroseísmo que arrasó Lisboa en 1755 se notó con especial fuerza en El Musel. La falla de Mieres, donde se localizan los grandes yacimientos carboníferos, es el otro hipotético gran escenario. Los expertos matizan que el riesgo cero no existe y conviene cumplir las normas de seguridad en las construcciones.