12 de junio de 2012
12.06.2012

Un jurado juzgará la muerte a puñaladas de un pongueto en Cangas de Onís

El acusado, el dominicano Alexis Manuel F. F., también está imputado por el asesinato dos meses después de un taxista de Arriondas

12.04.2012 | 05:14
El portal donde se cometió el crimen.

Oviedo,

Félix VALLINA

La vista oral por el asesinato del pongueto Francisco Javier Viego Cuadriello -que murió tras recibir al menos 16 puñaladas en Cangas de Onís en febrero del 2010- se celebrará ante un tribunal de jurado el 18 de junio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. El presunto autor de las cuchilladas, el dominicano Alexis Manuel F. F., se enfrenta a una pena de 23 años de prisión tras ser acusado por el fiscal de asesinato con alevosía y ensañamiento. Alexis Manuel F. F. también está imputado por el crimen del taxista Guillermo Amieva Gallego, que recibió hasta 36 puñaladas, dos meses después en Arriondas, un proceso que aún está en fase de instrucción y por el que también tendrá que sentarse en el banquillo como presunto autor de los hechos. En relación a la muerte de Francisco Javier Viego Cuadriello, el fiscal solicita también 17 años de cárcel para la asturiana Nerea A. A. por un delito de asesinato con alevosía en su modalidad de cooperadora necesaria y otros tres años para Pablo Rafael V. P. por supuesto encubrimiento. Ambos se sentarán en el banquillo el día 18 de junio junto al principal acusado.


El asesinato de Francisco Javier Viego Cuadriello tuvo lugar el 27 de febrero de 2010. Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, la víctima, conocida entre sus allegados como «Pancho», había salido por Cangas de Onís y coincidió de madrugada en el bar Galaxia con dos de los acusados, Alexis Manuel F. F. y Nerea A. A., que en aquel momento «mantenían una relación sentimental». El escrito sostiene que ambos tramaron un plan para quitarle a la víctima el dinero que llevaba encima. Con ese propósito, la joven se insinuó y le propuso al fallecido que saliera con ella fuera del local. Sobre las cinco de la mañana, Francisco Javier Viego abandonó el Galaxia y, cinco minutos más tarde -«para evitar que alguna persona pudiera verlos juntos», mantiene el fiscal-, salió por la puerta Nerea A. A. Ambos, Francisco Javier Viego y Nerea A. A., pusieron rumbo al domicilio de la víctima «de la mano y en actitud cariñosa». Al llegar al portal los esperaba Alexis Manuel F. F., que se abalanzó sobre Viego y comenzó a apuñalarlo, utilizando para ello «un arma blanca monocortante, de unos 22 a 25 centímetros de anchura de hoja y de una longitud de al menos 25 centímetros».


El crimen fue de lo más sangriento. Alexis Manuel F. F. le asestó a Francisco Javier Viego un total de 16 puñaladas, «comenzando por la ingle y pierna derecha, continuando por la zona derecha del tórax, axila derecha, dorso torácico, hombro izquierdo, zona de la mama izquierda y, finalmente, por el pabellón auricular izquierdo», relata el escrito. Francisco Javier Viego recibió también puñaladas «en la mano derecha y el antebrazo izquierdo, lo que refleja una mínima reacción de defensa ante lo inesperado del ataque».


La fiscalía mantiene que Nerea A. A. presenció el acuchillamiento «sin hacer el mínimo intento por evitarlo, sin gritar para evitar que alguien pudiera descubrirlos y sin tratar de abandonar el lugar en busca de auxilio para la víctima».


Además, el fiscal asegura que Alexis Manuel F. F. «utilizó una fuerza y brutalidad innecesarias». Esto, unido a la reiteración de las puñaladas, «supuso un aumento de dolor innecesario para la víctima». Francisco Javier Viego falleció entre las cinco y las siete horas del día 27 de febrero de 2010 «por lesiones viscerales múltiples, incompatibles con la vida, y resultado de shock hemorrágico agudo».


Supuestamente, cuando Alexis Manuel F. F. dejó de apuñalar a Francisco Javier Viego, llegaron al portal el acusado Pablo Rafael V. P. y una mujer que no ha podido ser identificada. Nerea A. A. ayudó -junto con la citada mujer- a trasladar el cadáver de Francisco Javier Viego desde el rellano del portal hasta las escaleras, «agarrándole Nerea A. A. por un tobillo y Alexis Manuel F. F. por las axilas». Mientras tanto, Pablo Rafael V. P. vigilaba desde la puerta para evitar que fueran descubiertos.

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