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La falta de oxígeno y el frío causaron la muerte de los ciclistas en el túnel leonés

Aficionados a la bicicleta de montaña consideran que fue temerario entrar en el canal subterráneo de 7 kilómetros para usarlo como atajo

18.05.2016 | 08:26
La falta de oxígeno y el frío causaron la muerte de los ciclistas en el túnel leonés

El frío, el agua y la falta de oxígeno convirtieron en una trampa mortal el canal subterráneo leonés de 7 kilómetros que atravesaron en bicicleta los asturianos Miguel Ángel Rodríguez Pérez y Daniel González Sanz. Los investigadores sostienen, después de que se practicase la autopsia a los cadáveres, que también la falta de aire respirable influyó en el fatal accidente, según confirmaron ayer fuentes próximas a las familias.

Conocedores de la zona indicaron, además, que no es la primera vez que deportistas se aventuran por el canal que trasvasa agua en épocas de lluvia y deshielo desde una pequeña presa en el río Curueño hasta el pantano del Porma. "Hay quien lo utiliza como atajo para ahorrar los 30 kilómetros de camino aproximado desde Tolibia de Abajo hasta Boñar, sobre todo en verano y quizá por vivir la experiencia", aseguraba ayer un asturiano con lazos familiares en el lugar en que se produjo el fatal accidente. No obstante, "todo el entorno del canal que no discurre bajo tierra está vallado y existe una verja que impide el acceso, además de señalización específica", aseguró.

Deportistas asturianos amantes de la bicicleta de montaña, en cambio, consideran "una temeridad" aventurarse en una hazaña así. "No conozco las circunstancias y hay quien dice que se acortaba trayecto, pero desde luego no es habitual hacer rutas en bicicleta que pasen por túneles, y menos cuando hay indicaciones expresas que lo prohíben", aseguró ayer Joaquín de la Riva, teniente fiscal de Asturias y que practica bicicleta de montaña desde el año 1988. Conoce al dedillo prácticamente todas las rutas asturianas.

Los amantes de este deporte afirman que no existe ninguna práctica asociada que implique atravesar túneles o zonas subterráneas. "Hay gente en el monte que a veces comete imprudencias, bajando por sitios inadecuados", reconoce otro aficionado a este deporte.

El único espacio subterráneo de Asturias que de forma ocasional utilizan los aficionados a la bicicleta de montaña es un viejo túnel del fallido proyecto de ferrocarril desde San Martín del Rey Aurelio a Lieres, Gijón y El Musel. Esta línea, ideada para sacar al Cantábrico el carbón de la cuenca minera, se construyó a finales del siglo XIX para ser una vía alternativa al Ferrocarril de Langreo. La demanda de dos contratistas en 1910 puso fin a las obras, pero aún permanecen instalaciones, viviendas que acabaron en manos de vecinos y un túnel en La Collada (Siero) de una longitud aproximada de 750 metros. Ese mismo túnel ha sido utilizado por el Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) para atravesarlo con una conducción y hacer pasar el agua hacia Gijón.

Joaquín de la Riva ya pedaleó por él. "No hay nada que impida el paso y no debe hacerse sin iluminación adecuada, porque hay una zona con un desprendimiento y hace una curva que puede ser peligrosa", admitió. No obstante, se trata de algo excepcional. "Tampoco hay, que yo conozca, ninguna modalidad o afición por hacer rutas en espacios así", señaló De la Riva.

Por eso los aficionados al ciclismo y deportes de riesgo no entienden qué llevó a los infortunados deportistas a lanzarse a una aventura así. Según familiares de Miguel Ángel Rodríguez, el entorno del fallecido conocía que iba a realizar ese trayecto. "Quizá lo hicieron en alguna otra ocasión: en verano, que estará sin apenas agua", aventuraba un vecino. "A veces si hay una ruta complicada y alguien que la ha hecho te asegura que no entraña riesgo te animas a hacerla, pero desde luego no si el acceso está expresamente prohibido", insistió De la Riva.

El alcalde de Valdelugueros, Emilio Orejas, confirmó que el canal había sido utilizado en fechas recientes para aliviar la presa del río Curueño, que estaba al borde por el deshielo y las recientes lluvias. Por eso había zonas parcialmente inundadas en las que los dos asturianos tuvieron que avanzar a pie, seguramente con las bicicletas al hombro. Medios próximos a la investigación señalaron que es habitual que personas que tras un largo trayecto se enfrentan a una dificultad en la parte final opten antes por seguir avanzando que por retroceder.

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