12 de junio de 2016
12.06.2016

La llamada de una víctima permite desarticular una trama internacional de explotación de mujeres

La red captaba a paraguayas a las que atraía a Navarra y Francia con falsas promesas de trabajo para luego prostituirlas

12.06.2016 | 12:33

Agentes de la Policía Nacional en colaboración con policías franceses, paraguayos y funcionarios de la Agencia Estatal de Administración Tributaria en Navarra, con el apoyo de una oficina móvil de Europol, han desarticulado un complejo entramado de carácter internacional dedicado a la captación de mujeres de origen sudamericano para su posterior explotación sexual en diferentes localidades de Francia y España.

La operación, que constituye un hito en la cooperación policial internacional al permitir trabajar de manera conjunta a los agentes pertenecientes a los distintos Estados miembros de la Unión Europea junto con los de Paraguay, ha logrado la desarticulación completa de la organización al actuar simultáneamente tanto en el país de procedencia de muchas de las víctimas, Paraguay, como en Francia y España, destino final de las mujeres para su explotación sexual.

La investigación se originó a finales del pasado año a partir de la llamada realizada por una de las víctimas al teléfono 900 10 50 90 que la Policía Nacional ha habilitado para la atención de las mujeres víctimas de trata y la colaboración de los ciudadanos. A partir de esta información los agentes iniciaron las primeras pesquisas que les llevaron hasta una organización constituida en torno a un clan familiar y dedicada a la trata y explotación sexual de mujeres. Éstas eran captadas principalmente en Paraguay y posteriormente trasladadas a Europa donde eran obligadas a ejercer la prostitución en pisos y locales de Pamplona, Nantes (Francia) y LaRoche-Sur-Yon (Francia). Con el fin de trabajar de forma coordinada para localizar y detener a los miembros de la organización ubicados en dichos países, así como para identificar a mujeres que pudieran estar siendo víctimas, los investigadores solicitaron la colaboración de las autoridades francesas y paraguayas.


El grupo criminal captaba mujeres a través de sus miembros asentados en Ciudad del Este (Paraguay) utilizando como excusa la falsa promesa de un trabajo en España como masajistas, empleadas domésticas o en supermercados. Todos los gastos generados por el traslado de las mismas y gestiones documentales corrían por cuenta de la organización y las mujeres, por su parte, se comprometían a abonar la cuantiosa deuda con los beneficios que obtuvieran de su trabajo.

Con el fin de asegurar la entrada de las víctimas en Europa, la organización las aleccionaba sobre como debían comportarse en presencia de los agentes, como vestirse y que respuestas debían dar a las preguntas que les hicieran en el control para parecer turistas que venían a conocer nuestro país.

Las mujeres salían de la ciudad paraguaya de Asunción con destino a Sao Paulo (Brasil) y desde allí entraban en territorio Schengen a través del aeropuerto de París. A partir de ese momento algunas de ellas eran trasladadas hasta Nantes (Francia) y otras volaban a España, en concreto al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, evitando de este modo que el primer control fronterizo se realizara en nuestro país y facilitar su entrada en calidad de turistas.


Ya en España o en Francia, la red operaba de igual manera. Las víctimas eran trasladadas a pisos o locales de alterne donde eran informadas de cuál iba a ser su verdadero trabajo y de la deuda que habían contraído con la organización, que rondaba en torno a los 3.000 euros. En ese momento también recibían instrucciones de cómo debían vestirse y comportarse con los clientes, así como horarios de trabajo y precios de los servicios.

La organización mantenía a las víctimas bajo un control absoluto, acompañándolas en todo momento en sus desplazamientos entre los pisos en los que vivían y los locales en los que ejercían la prostitución, además de acompañarlas a la hora de realizar cualquier tipo de gestión que tuvieran que hacer fuera de aquéllos.


Una vez reunidas todas las pruebas necesarias y con las oportunas autorizaciones judiciales, los agentes organizaron un complejo dispositivo que actuó de forma simultánea y coordinada en España, Francia y Paraguay, contando además con el apoyo de una oficina móvil de Europol y que culminó con la completa desarticulación del entramado.

Agentes de la Policía Nacional en colaboración con la Agencia Estatal de Administración Tributaria en Navarra y el apoyo de Europol, realizaron cinco registros en Pamplona - tres en domicilios y dos en centros de masajes- en los que se intervino importante documentación relacionada directamente con la actividad delictiva, tanto con el control de las mujeres, como de los beneficios obtenidos de su explotación, así como 35 terminales móviles y equipos informáticos que están siendo analizados por expertos policiales. Asimismo los investigadores liberaron a cuatro víctima y detuvieron a 9 miembros de la organización entre los que se encontraba la máxima responsable, que ingresó en prisión por orden del juez.

Simultáneamente agentes de policía franceses registraron un domicilio y dos casas de citas en territorio francés y liberaron a tres víctimas, además de proceder a la detención de otros tres miembros de la trama, uno de los cuales también ingresó en prisión.

Por su parte, policías paraguayos realizaron al mismo tiempo otros dos registros en el domicilio de uno de los principales encartados y en una agencia de viajes utilizada por la organización para gestionar los traslados de las víctimas, además de detener a dos de los principales implicados en la trama y decretando, la fiscal encargada del caso, una orden de detención sobre otros dos implicados.


Esta operación se enmarca dentro del Plan de la Policía Nacional contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, en funcionamiento desde 2013 y que motivó la activación de la línea telefónica 900 10 50 90 y el correo trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial, de este tipo de delitos.

Gracias a la colaboración ciudadana a través de dichos medios, la Policía ha recibido más de cinco mil trescientas comunicaciones, de las que se han derivado un total de 478 investigaciones.

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