01 de julio de 2016
01.07.2016

Desmantelada una red que mataba caballos para cobrar el seguro

La "operación Picar", llevada a cabo por la Guardia Civil, se ha desarrollado en Andalucía, País Vasco y Castilla y León

01.07.2016 | 03:43
Una grupo de caballos, en una imagen de archivo.

La Guardia Civil ha detenido a cuatro personas e imputado a otras 24, integrantes de una organización criminal dedicada a matar caballos para cobrar cuantiosas indemnizaciones, pues llegaban incluso a falsificar que los equinos muertos eran de pura raza. A los cuatro detenidos, todos en Jaén, se les imputa los delitos de pertenencia a organización criminal, maltrato animal, falsedad documental y estafa continuada, al igual que a la veintena de imputados en Cádiz, Sevilla, Córdoba, Ávila y Vizcaya.

La operación, denominada "Picar", se ha desarrollado en nueve provincias y afecta a veterinarios, propietarios de establecimientos ecuestres, falsos dueños de caballos y conductores que simulaban atropellos para hacer ver que se trataba de muertes accidentales.

En verdad, los implicados en la trama sacrificaban a los animales para cobrar cuantiosas cantidades de las compañías aseguradoras, a las que previamente habían engañado haciendo pasar por caballos de raza equinos que no tenían "ningún valor para su doma". Además, la Guardia Civil ha detectado otro método de fraude a los seguros que consistía en dar por muertos a caballos que en realidad enviaban a otros lugares de España o del extranjero con otra documentación.

Los investigadores han constatado la desaparición de al menos 65 caballos y han descubierto dos animales vivos, de los cuales uno figura como sacrificado en un matadero y otro mediante eutanasia.

Fue a raíz de una denuncia presentada por una aseguradora hace un año cuando los agentes comenzaron las pesquisas sobre las posibles anomalías en las indemnizaciones a pólizas de animales.

Así, los agentes descubrieron que dos caballos sacrificados mediante eutanasia, estaban asegurados por 19.000 euros y a otros dos equinos se les había diagnosticado muerte por cólico agudo, con una póliza de 24.000 euros.

Unas muertes que se producían en poblaciones alejadas entre sí, en lugares diferentes a donde residían los caballos, pero cercanas cronológicamente, y sobre las que sus propietarios no dieron explicaciones convincentes a los agentes.

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