12 de septiembre de 2016
12.09.2016

Diana, tres semanas de incógnitas

Las pistas iniciales en la investigación por la desaparición de la joven madrileña en Galicia acaban en un callejón sin salida a la espera de un golpe de suerte

12.09.2016 | 03:29
Voluntarios en labores de búsqueda en A Pobra do Caramiñal.

Sin reconocerlo abiertamente, los investigadores del caso de la desaparición de Diana Quer López-Pinel asumen su desorientación. Hoy se cumplen tres semanas desde que se perdió el rastro de esta joven madrileña que vivió una noche de fiesta patronal en A Pobla do Caramiñal, localidad costera de la provincia de La Coruña y de la que nada se sabe desde las 2,43 de la madrugada del domingo, 21 de agosto, cuando envió a un amigo un wasap lleno de incógnitas: "me estoy acojonando, un gitano de estaba llamando". El amigo le contesta, pero ya no obtuvo respuesta.

Una posible pista falsa. Un móvil mudo, y las primeras preguntas en el aire: ¿escribió realmente Diana ese wasap desde su teléfono?, ¿se trata de una pista falsa, sea cual sea su autor o autora?, ¿alguien que percibe un peligro real se pone a wasapear, salvo para pedir ayuda?

El contexto de Diana es de sobra conocido. Familia acomodada, con casa en zona de alto standing en Madrid, padres separados y una hermana menor. Estudiante de Bachillerato, sin problemas personales conocidos, alta (1,75) y delgada. Con muchos amigos y amplia vida social.

1.100 metros de misterio. Desde la zona cercana al paseo marítimo de A Pobra do Caramiñal donde fue vista por última vez hasta la casa donde veraneaba Diana junto a su madre y hermana hay un trecho que la Guardia Civil rastreó al milímetro: 1.100 metros en los que se entremezclan casas unifamiliares y una zona incómoda de naves industriales, todo ello sin alejarse de la carretera.

Ni un solo indicio de violencia o forcejeo, que fue el primer objetivo de búsqueda sobre el terreno.

Cambio de ropa en la madrugada. Las primeras hipótesis que apuntaban a que alguien hubiera retenido a Diana obligándola a subirse a un coche perdieron fuerza a los pocos días cuando los investigadores abrieron una nueva hipótesis: Diana llegó a casa, se cambió de ropa, dejó sus pantalones cortos de color rosa y se puso unos vaqueros y una cazadora. En casa estaban la madre y la hermana, que aseguran que no la oyeron ni llegar ni salir. Más preguntas: ¿realmente estuvo Diana en casa?, ¿miente la familia cuando afirma que esa supuesta presencia de la joven pasó inadvertida?

El rastro del móvil. Un móvil sin ser usado no es un móvil inopereativo ni mucho menos muerto. De hecho, cualquiera de estos aparatos está permanentemente dejando rastros, con datos interesantes para la investigación. Por ejemplo, la velocidad de registro en los repetidores de telefonía. Y en ese estudio se detectan movimientos lentos (propios de quien va a pie), y movimientos rápidos (propios de quien se desplaza en coche). Y la Policía cree que Diana Quer abandonó la casa familiar, pasadas las tres y media de la madrugada, y se subió a un vehículo. Ella no tenía coche ni carnet de conducir (estaba precisamente sacándolo este verano). ¿Alguien la esperaba?, ¿para llevarla a dónde?

Un "equipaje" poco adecuado. Pero el móvil deja de funcionar a los pocos minutos, probablemente por falta de batería. Resulta extraño que Diana Quer se cambió de ropa en casa -si es que se da por buena esa versión policial- pero se marcha sin apenas dinero, sin documento acreditativo personal alguno y sin tarjeta de crédito. De ropa se lleva lo puesto: no es el "equipaje" idóneo para una ausencia prolongada. Se supone que la joven se monta en el vehículo de alguien conocido.

Unas relaciones familiares difíciles. Sabemos que las relaciones familiares eran tirantes. Primero, entre los progenitores, separados desde hace unos cuatro años. En segundo lugar, entre la propia Diana y su madre. La hipótesis de una discusión violenta entre madre e hija en la noche de la desaparición no es descartable pero la familia no suelta prenda y niega la mayor. En el entorno de los amigos de Diana en la localidad de veraneo tampoco hubo grandes aportaciones.

El impacto mediático por la desaparición de Diana Quer fue monumental. Los rastreos no han dado resultado alguno y los investigadores esperan que los picos de interés ciudadano se moderen. Quizá entonces alguien o algo permita dar con la clave del caso. Quizá la misma Diana. Sería el mejor de los desenlaces.

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