27 de noviembre de 2016
Ventanal

El PNV, un mal socio para el PSOE

Tras el pacto de gobierno en el País Vasco

27.11.2016 | 04:47
El PNV, un mal socio para el PSOE

El PSOE ha perdido el rumbo, lo cual no es nada bueno para la estabilidad de España. El socialismo se está autonegando de forma acelerada y no solo por la pugna interna por el liderato, normal en el transcurrir de los partidos, sino por el deterioro de la base de principios que sirven para cohesionar la acción política. Ahora mismo cuesta identificar al PSC de Miquel Iceta como parte de la familia socialista y por si fuera poco, acaba de sufrir otro episodio disgregador con el acuerdo que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) ha concertado con el PNV, un partido conservador, de derechas, pero que desde su fundación, allá en los años finales del siglo XIX, tiene como objetivo último la secesión de España y la creación de un Estado propio en el que se integrarían Navarra y el departamento de los Pirineos Atlánticos de Francia.

En las negociaciones con el PSE, los nacionalistas no han ocultado sus intenciones al nuevo socio, premiándolo con tres consejerías de bajo perfil y además han vuelto a ese tono agresivo que utilizaron coincidiendo con los tiempos de la mayor actividad de ETA y cuando aquello de las nueces que justificaba Arzallus. En el último mitin el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, no tuvo empacho en desafiar al Gobierno de España lanzando este órdago:" ¿A alguno le importaría perder la ciudadanía española? Somos vascos y solo vascos. Que se queden con su ciudadanía".

Con este talante, entre cínico y fundamentalista, se está gestando la ruptura del PSOE, alentada por el chantaje de Podemos y la crisis interna a la que por ahora no se le ve remedio, a menos que se aborde un proceso de refundación ideológica y organizativa.

Mientras, el partido socialista con su debilidad está colaborando a que otros independentistas de otras comunidades aprovechen el tumulto, ignorando la realidad comprobable por el mito independentista, el realismo mágico. El pintoresco Echenique, de Podemos, ya ha pedido la independencia de Aragón.

Una muestra más de ese tensionamiento que vive el PSOE es su aceptación de que el PSC preste sus nueve parlamentarios para que Urkullo sea lendakari y tenga presupuesto, pero sigue negando el pan y la sal a un partido de centro derecha que representa la opción más votada por los españoles.

De poco valen las excusas de que el acuerdo con el PNV servirá para moderar el nacionalismo cuando sus dirigentes ya han declarado que continuarán con la agenda vasca, incluyendo el trato de favor a los presos de ETA y la propia administración de la Seguridad Social.

En Ferraz y la gestora andan cabizbajos tratando de suavizar los desplantes y contener las tarascadas de algunos barones que no saben como justificar ante las bases tanta insubordinación a los principios fundamentales del PSOE y perdiendo la referencia de ser la alternativa de izquierda. Para recuperar el pulso sobran socios como el PNV.

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