21 de mayo de 2017
21.05.2017

Villaviciosa arropa a Agustín Hevia Ballina, un "próximo y sabio paisano"

Vecinos, feligreses y amigos abarrotaron el teatro Riera para presenciar su nombramiento como "Hijo predilecto"

21.05.2017 | 04:27
Agustín Hevia, en el centro, junto a Alejandro Vega, Ana Martínez, Jorge Cabal y Roberto Carneado.

El cariño más sincero desbordó ayer el teatro Riera de Villaviciosa durante el nombramiento del sacerdote Agustín Hevia Ballina como "Hijo predilecto" del concejo. Lo hizo de forma simbólica y también literal, pues apenas quedaron sitios libres. El afecto iba dirigido a un "próximo y sabio paisano" (en palabras del párroco y arcipreste de Villaviciosa, Jorge Cabal), archivero de la catedral de Oviedo y párroco de las parroquias maliayesas de Camoca, Lugás y Valdebárcena.

El propio Hevia Ballina reconoció que pocas veces se pone nervioso, pero al hacer uso de la palabra necesitó tomar "aliento" y un sorbo de agua, embargado por la emoción del abrazo franco y unánime que le dieron sus vecinos, feligreses y amigos. Cabal también remarcó la "facultad" de don Agustín de hacer de la vida una "experiencia de verdad, bondad y belleza" y describió su capacidad de "ordenar y buscar las causas más altas. Reconocemos y aplaudimos a un sabio", añadió.

El sabio, el "Hijo predilecto", reconstruyó sobre el escenario algunos de los momentos más importantes de su vida con fechas, nombres y apellidos y hasta condiciones meteorológicas. Lo hizo evocando a "aquel niño" que nació en Lugás en 1938 y al que su madre veía demasiado pequeño para empezar a la escuela. "Déjelo, que los hombres grandes empiezan por ser pequeños", le dijo la profesora a su madre un día antes de su escolarización. En aquella primera jornada se escapó del colegio y fue interceptado por un compañero cuando regresaba a casa.

Fue una excepción, pues el niño Agustín le cogió tanto gusto que "muy luego aprendió a leer y los libros se convirtieron en compañeros inseparables". Fue don Gervasio, el cura de Lugás cuando "aquel niño" tenía diez años, quien le planteó la necesidad de elegir: Ludivina, la maestra, quería que fuera "ingeniero industrial", y el párroco, que "barría para casa", fue quien le dio clases en la rectoral de Lugás hasta que al año siguiente ingresó en el seminario de Covadonga. Se ordenó en marzo de 1963 ante "una pregunta que comprometía vidas" y él entregó la suya al sacerdocio, pero también a la "altura intelectual" y a la "sintonía con la vida", describió Cabal.

Unanimidad

Dedicaron igualmente unas palabras a Hevia Ballina el alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega, y Roberto Carneado, guía del monasterio de Valdediós. El regidor mostró su satisfacción "por la unanimidad alcanzada para reconocer una trayectoria como la de don Agustín, que ha trabajado en los archivos y entre los libros para el bien común y en beneficio de Villaviciosa". Vega destacó, además, "su condición de sacerdote implicado en la mejora del patrimonio de sus parroquias". Hevia Ballina se mostró ayer "abrumado por la responsabilidad" que para él implica este nombramiento.

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