18 de noviembre de 2016
Fondo Norte

Ni nervios ni conformismo

El mundo rojiblanco quiere algo tan simple como es ver ganar partidos a su equipo

18.11.2016 | 03:53

Desde las más altas instancias del Sporting, pongamos que hablamos de la primera capitanía (¿o es que hay otras?), se pide al pueblo fiel rojiblanco que no hay motivos para los nervios, que quedan muchos partidos y que no pasa nada, y que si pasa, se le saluda. Pues en posición de firmes acatamos la orden, aunque no la compartamos. Porque no es sano que el aficionado no sea capaz de ver ganar a su equipo, al margen de que la salvación esté a uno o a cien puntos. El aficionado rojiblanco lleva muchas semanas y unos cuantos parones por las selecciones que no se va para casa con la satisfacción de un triunfo de los suyos. Uno de los mejores presidentes de club de la historia del fútbol asturiano sostenía que los clubes venden ilusiones. Pues en eso hay que estar, damas y caballeros, señoras y señores diputados. En dar gusto a las ilusiones. Y el que tenga oídos para escuchar que escuche.

De la necesaria victoria del domingo no hay más que decir. Al Sporting le toca sumar los tres puntos, aunque enfrente tenga a uno de los equipos más en forma de la competición que llegará, sin duda, con la ambición de mantener la gran racha en la que se ha instalado.

Devueltos sanos y salvos a la disciplina del gran timonel, Jorge Meré, espléndido en la doble cita de la sub-21 (repasen, por favor, puntuaciones y valoraciones de los más finos analistas del lugar), y Cup, ayer, antes del cierre de las fronteras tipográficas, en el sentido más amplio del término, sólo quedaba pendiente de aparecer el casi inédito Afif. Conocida la obligada baja de Dani Ndi, que se lesiona más que una escopeta de feria, ya sólo queda conocer la verdad sobre la baja de Álvaro Morata, en la que las tres partes -la selección, el club y el propio jugador- esconden la bola. Claro que sabiendo que el responsable médico de la selección es Óscar Luis Celada, exlíder de una buena generación de rojiblancos, digno heredero nada menos que de Joaquín, hay que defender que el servicio médico nacional no tiene nada que esconder y que dice la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

El problema real lo tiene el Real Madrid, que llega al duelo con su vecino con demasiadas bajas y con jugadores que vuelven de lesiones, con todo lo que esto significa. El partido de mañana se le complica a Zinedine Zidane. El que no tiene problemas, al contrario tiene soluciones en la propia casa, es el Barcelona. Su defensa central Gerard Piqué ha gestionado un patrocinio para la camiseta de muchos millones de euros al año. Este Piqué vale para todo: para jugar muy bien, para meterse o que lo metan en charcos diversos y para abrir vías de excelentes negocios para su club de toda la vida. Un grande, en suma, que va más allá del campo, algo que no pueden decir casi todos los futbolistas que en el mundo han sido.

Las buenas costumbres, por encima de todo; por eso, si pregunto, ¿molesto?: ¿qué tiene que decir Esuperio de las cuentas que aseguran que el Sporting ha pagado más de cuarenta millones a Hacienda? ¿Adónde llega la deuda real del club? Próxima parada, Capuchinos.

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