Seis lugares, seis problemas

22.06.2016 | 12:43

Estados Unidos. Los fenómenos meteorológicos extremos aumentan su frecuencia

El Medio Oeste americano asiste a un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. Históricamente, sólo una vez cada veinte años se producía una gran tormenta; al final del siglo se espera que se registren cada cuatro o seis años. Las precipitaciones se han desplazado de la primavera al invierno y son más intensas. Ha aumentado el riesgo de riadas catastróficas. Paralelamente, las temperaturas se han elevado; el invierno es ahora más corto y más suave, y se esperan sequías más frecuentes y severas. Esta serie de cambios afectará al "granero" del país: de aquí sale el 65 por ciento de la producción nacional de maíz y de soja.

Australia. Mil doscientas muertes al año por exceso de radiación ultravioleta

Los australianos sufren las tasas más altas del mundo de cáncer de piel. Esta enfermedad (que se combate mediante la prevención) provoca unas 1.200 muertes anuales. La causa es el adelgazamiento de la capa de ozono, especialmente marcado en la cercana Antártida (el agujero alcanzó el 2 de octubre una superficie de 28,2 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a la de Rusia y Canadá juntos), y el hecho de que, en verano, Australia se sitúa muy cerca del sol, lo que se traduce un un 7 por ciento más de radiación ultravioleta que en Europa (la diferencia real llega al 15 por ciento debido a sus condiciones atmosféricas).


Maldivas. Una nación insular abocada a desaparecer bajo el océano

Pradeep, su esposa Fathmath y sus dos hijos viven en la isla de Gaafaru, en Maldivas. Viven con el alma en vilo, pendientes del mar. Maldivas es el país más llano de la Tierra y, si el nivel del océano sigue subiendo (desde los años cincuenta crece 1.7 milímetros anuales), está abocado a desaparecer: el 77 por ciento del territorio quedará sumergido al final del siglo XXI. De momento, ya se producen graves inundaciones todos los años, que en 2007 obligaron a evacuar a más de 1.600 personas. Pradeep y los suyos conservaron entonces su casa. ¿Hasta cuándo? El Gobierno ya tiene un plan para realojar a la población fuera de las islas.

Indonesia. Incendios forestales masivos y fuera de control

Indonesia arde por los cuatro costados. Quemada, para plantar palma aceitera y para crear tierras de cultivo. Los años del Niño (una oscilación cálida del clima), la tasa de incendios se multiplica exponencialmente. Entre los pasados meses de junio y octubre, un "mega incendio" arrasó 52.000 hectáreas en Sumatra y otras 138.000 en Kalimantan (Borneo). Cinco meses de infierno. Las nubes de ceniza alcanzaron Malasia, Tailandia, Singapur, Myanmar, Vietnam y Filipinas. Los incendios forestales en Indonesia están fuera de control. Y tienen gravísimas repercusiones sobre la biodiversidad, el clima, la economía y la salud pública.


Sudáfrica. El Kalahari avanza hacia el Este favorecido por la mayor aridez

Maarten cría ganado en Vryburg, una ciudad de 48.000 habitantes en el norte de Sudáfrica, en el contorno oriental del desierto del Kalahari. Es una región agroganadera, dedicada principalmente a la producción de carne, maíz y cacahuetes. Maarten y sus vecinos están preocupados por su futuro. Porque el presente, y el pasado reciente, sugieren que esa riqueza está en riesgo. La creciente aridez del clima favorece la expansión del Kalahari hacia el Este. Y Vryburg está en el camino del mar de arena. Las sequías extremas se extienden por África, principalmente en la región del Sahel, en el extremo suroeste, y en Somalia y Etiopía.

Ártico. La reducción creciente de la banquisa destierra al oso polar

Un oso polar, flaco, famélico, camina sobre una tundra ártica pedregosa y yerma. No hay hielo. No hay focas. No hay comida. Debe alcanzar una banquisa cada vez más retraída en verano si no quiere morir de hambre. Aunque ello represente el riesgo de perecer ahogado (nada muy bien, pero si se agota en medio del océano no tendrá salida). Esta situación cada vez resulta más frecuente porque cada vez el casquete polar mengua más en el estío. Y tarda más en rehacerse. Los científicos estiman que a lo largo del siglo XXI desaparecerán dos tercios de la población de oso polar, que no superará los drásticos cambios en su medio.

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