12 de noviembre de 2016

En familia

12.11.2016 | 02:18

Debuta Miguel del Arco con una reluciente obra coral cubriéndose las espaldas con un reparto impresionante que llega allí donde el guión se queda corto. O se pasa. Típica película sobreescrita de un cineasta con ganas de llamar la atención, intenta abarcar más de lo que puede con resultados desequilibrados pero, y eso es lo importante al fin y a la postre, prometedores. No es la originalidad lo que manda (las reuniones familiares en un corto espacio de tiempo donde aflora lo bueno, lo malo y lo regular son casi un subgénero) sino el ímpetu que muestra Del Arco a la hora de poner en escena a sus personajes y de exponerlos a los vaivenes existenciales. No estamos hablando de la contención de un Bergman o un Allen (ni siquiera de Fernando León o Kenneth Branagh ) sino de un drama desaforado de voces cruzadas en el que sobra palabrería brillante a veces que sepulta a los personajes, y al que le falta un final mejor planteado y ejecutado. Con todo, hay en la película ideas visuales muy potentes (su arranque es formidable) y unos actores que, en su mayor parte, lo bordan.

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