Mala corrida de toreros

29.05.2008 | 00:00
Mala corrida de toreros
Mala corrida de toreros

FERIA DE SAN ISIDRO. MADRID.


Toros de Valdefresno, bien presentados y de juego desigual. Los mejores, primero, cuarto y sexto; los otros, noblotes también, pero con menos contenido. José Ignacio Uceda Leal: estocada (silencio), y dos pinchazos y estocada (silencio). Curro Díaz: pinchazo hondo y cinco descabellos (silencio), y estocada y ocho descabellos (silencio). Salvador Vega: pinchazo y estocada corta (silencio), y estocada casi entera (silencio). En las cuadrillas, un buen par de «Corruco de Algeciras» en el sexto. La plaza tuvo lleno de «no hay billetes» en tarde de nubes gruesas y viento en los tres primeros toros, que molestó en el ruedo. Una tarde vacía, más por culpa de los toreros que de los toros, éstos con muchas posibilidades que el escaso o nulo partido que le sacaron. Derrota por tanto de los toreros, expresada en los silencios al final de los seis arrastres, ayer, en Las Ventas.


Se movieron los toros, unos con más clase que otros, pero se movieron. Y ninguno tuvo maldad. Eso por delante. Fue más bien una corrida noblona. Es cierto que también a la mayoría le faltó cierta alegría. Pero los que de verdad no tuvieron «chispa» fueron los toreros, los tres. Alguien dijo alguna vez que para estar bien en Madrid cualquier toro «sirve». Otra cosa sería para un triunfo grande. Y los de Valdefresno de ayer, con sus matices y todo, «sirvieron» mucho. Anótese por tanto el fracaso de la tarde sobre todo en el debe de los toreros. Los tres con muy poca ambición, y posiblemente menos recursos, la única manera de justificar el excesivo castigo que llevaron los toros en el caballo. La orden a la caballería de masacrar fue consustancial en los tres toreros para los seis toros, circunstancia clave para entender una hipotética falta de colaboración por parte del ganado. ¿Qué podían hacer los toros después de puyazos tan tremendos? Al primero le pegaron fuerte en el primero; al segundo también en el primero; al tercero en el segundo; al cuarto en el primero; el quinto se empleó menos, pero también llevó una buena ración «dormido» en el peto; y con el sexto acabaron también en el primer encuentro. Así pretenderían que embistieran luego en la muleta. Lo sorprendente fue que primero, cuarto y sexto, como queda reflejado en la ficha, a pesar de todo, tuvieron buenas embestidas. El mayor inconveniente para los toros, la poca disposición de los toreros, expresada muchas veces en la mala colocación para hacer los cites.

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