Un emprendedor entre cartones

Bajo la identidad de Pedro Cluster, un asturiano de 52 años ha contado su experiencia de vivir en la calle en un blog que le ha devuelto el techo

11.04.2008 | 00:00
Pedro Cluster, en la plaza del Dos de Mayo de Madrid.
Pedro Cluster, en la plaza del Dos de Mayo de Madrid.

Tras un pasado exitoso, un asturiano de 52 años que se esconde tras la identidad virtual de Pedro Cluster acabó viviendo en la calle por trastornos mentales. Cluster empezó a escribir sobre su experiencia como vagabundo y creó Sinhogar.org con la vocación de mejorar los servicios sociales para las personas que malviven en la calle. «Es una marca que no se te quita. Yo soy distinto de los que no han dormido en la calle», asegura.

Oviedo

Pedro Cluster es una identidad virtual bajo la que se esconde un empresario asturiano de 52 años que, tras un pasado exitoso y emprendedor, acabó vagabundeando por las calles de Madrid y contando su experiencia de vivir en la calle a través de un blog. Esta iniciativa le ha devuelto el techo.


En su otra vida, como él dice, creó una empresa, se casó, tuvo dos hijos y llegó a dar conferencias en la Sorbona. Después se fue a pique por trastornos mentales, peregrinó por los albergues y comedores públicos, fumó las colillas de otros y se tapó con cartones. «Es una marca que no se te quita. Yo soy distinto de los que no han dormido en la calle. Es imposible transmitir lo que se siente», afirma Cluster, según informó «El País».


En junio de 2006 creó Sinhogar.org con la vocación de mejorar los servicios sociales para las personas que malviven en la calle. La línea editorial del blog lo deja claro: «Nadie llega a la calle por voluntad propia. Nadie permanece en la calle por gusto».


La página ayuda también a combatir falsas creencias sobre las personas que viven en la calle. «Mezclamos pobreza con "sin techo", el que está entre dos cartones es porque normalmente le ha pasado algo y normalmente no pide. No todo el que está en la calle había nacido para estar en la calle».


Nadie de su anterior existencia, de esa otra vida, conocía sus vicisitudes callejeras. «A veces me encontraba a alguien de mi otra vida por la calle y me preguntaba qué tal y me pedía que le llamase, y yo le decía que estaba muy liado».


Por eso salió del anonimato paulatinamente, obligado por el éxito de su experiencia digital y por la asociación Desde la Calle, que fundó para ayudar a los vagabundos a dejar los cartones. «No me considero un mesías ni un iluminado, pero mi idea es ir sacando poco a poco a la gente, de uno en uno», cuenta. Como salió él.


En 2007 abandonó el albergue tras dos años en la indigencia. Ahora vive en una pensión, ha creado un canal de vídeos de «sin techo» en Youtube llamado Telepobre y está creando escuela entre los indigentes, como las bitácoras El Rincón de Bubú y No Das el Perfil. Tal y como deseaba, el portal digital que le sirvió de terapia ayuda a romper el silencio que rodea a los «sin techo».


«A finales de los ochenta di una conferencia en la Sorbona sobre las perspectivas de los medios de comunicación en España. No imaginaba que alguna vez podría dormir en la calle ni que ahora estaría aquí», reflexiona Cluster. Y apostilla: «La vida es maravillosa».

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