El rodaje

19.04.2008 | 00:00
El rodaje
El rodaje

Cuando la revista «Buster» mandó a Rubén al rodaje de la última película de Bruno Martín, joven promesa del cine nacional, para escribir un reportaje, el atribulado reportero (a él le gustaba la música clásica, qué hacía entre pedantes cinéfilos) se mentalizó para pasar una semana entera en un pueblo de Albacete en compañía de algunas de las estrellas más importantes del cine español, lo que no era decir mucho. Resignado, se convenció de que sería muy interesante saber cómo es por dentro el mayor tren eléctrico del mundo, que decía Orson Welles. A lo largo de ocho días fue testigo de un espectáculo fascinante y miserable. Conoció de cerca las interioridades de un proceso que muchas veces roza la locura y resulta incomprensible en su incoherencia, que casi siempre funciona por espasmos creativos que rompen cualquier planificación y van contra la lógica. Pasó a su lado un carrusel de divismos, de inseguridades, de dudas, de celos, de caprichos, y supo que para ser director de actores primero hay que tener el carácter de una roca y la flexibilidad de un junco, algo que no tenía precisamente Bruno Martín. Aprendió que hay que acostumbrarse a esperar y desesperar, y también supo cuánto dinero se despilfarra, cuánto tiempo se tira a la basura en frivolidades o veleidades artísticas y cuánta mediocridad disfrazada de extravagancia habita delante y detrás de las camas y las cámaras.

Enlaces recomendados: Premios Cine