El trasluz Rosa Villacastín «Probe» Julián

26.04.2008 | 00:00
El trasluz Rosa Villacastín «Probe» Julián
El trasluz Rosa Villacastín «Probe» Julián

¡Cuánta miseria!, no había puesto Julián Muñoz el pie en la calle y ya sus ex mujeres estaban negociando con distintos medios de comunicación todos los pormenores de su puesta en libertad. Como dice el refrán, el que no corre vuela, algo de lo que saben mucho Mayte Zaldívar e Isabel Pantoja, las dos personas con las que ha compartido su vida en los últimos años. Que son, por si alguien no lo sabe, las que más se han lucrado de su fortuna, que en ningún caso se correspondía con la de un regidor de una pequeña ciudad del sur de España, por más que ésta sea Marbella. Prueba de ello es que tanto Mayte como Isabel están imputadas en sendos delitos de blanqueo de dinero. Un juicio que se celebrará después del «caso Malaya», pero a las que, según algunos abogados que he consultado, les puede caer un buen correctivo que se llevaría por delante la mayor parte de los bienes que tienen en España.

Y aunque no es fácil saber con exactitud cuánto ha cobrado la tonadillera por contar sus penas en la revista «¡Hola!» -ya que tanto esta entrevista como una anterior formaban parte del mismo paquete-, el cálculo que hacen quienes están acostumbrados a negociar estos asuntos es que no bajaría de los cincuenta millones de las antiguas pesetas lo que habría cobrado por cada una de sus declaraciones. Una cifra suculenta, si tenemos en cuenta la crisis que atraviesa el país, que sólo fueron tres días los que estuvo Julián fuera de la prisión. «No quiero ni pensar cuánto hubiera cobrado de haber disfrutado con él de un mes de permiso!

Pero siendo esto importante, lo más es que en la entrevista Isabel no dice en ningún momento que siga enamorada del ex alcalde, sólo que le quiso mucho, en pasado no en presente. Un detalle que ignoraría Julián, no sé si porque prefiere no saber las miserias de los que un día juraron quererle o porque en su actual situación se aferra a cualquier atisbo de esperanza, por pequeña que ésta sea.

En cuanto a Mayte Zaldívar, qué se puede decir de una mujer que va a televisión a contar cómo fue el encuentro del ex alcalde con sus hijas. No con ella, con sus hijas, así como lo doloroso que resultó para ellas saber que se alojaría en «La Pera» -la casa que compartió con Isabel Pantoja-, y no en su vivienda, como según parece les había prometido.

Es muy humano que Mayte defienda los derechos de sus hijas, pero de eso a personarse en el plató de «¿Dónde estás corazón?», de Antena 3, va un abismo, por más que las audiencias se disparasen hasta alcanzar una cifra récord.

De toda esta historia las únicas personas que han mostrado una gran dignidad han sido las hermanas de Julián, o sea, su familia directa, porque el resto sólo está con él por dinero, por el dinero que puedan haber obtenido antes y por el que están obteniendo ahora de los medios de comunicación, a los que tanto critican por intromisión en su honor y en su intimidad y que son los que les permiten vivir como reinas. «Probe» Julián, y él comiéndose solo el marrón.

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