Puertas

 

Elena: «Ya está bien de que cierres puertas, me espetó Humberto con su sonrisa de abrelatas, perfeccionada a lo largo de sus 25 años como infalible vendedor de humo en una agencia de publicidad. Y añadió: empieza a abrirlas. Buen consejo, incluso para alguien como yo, alérgica a los consejos. Hace mucho tiempo que entre Humberto y yo sólo puede existir amistad después de un tira y afloja sensual que había acabado por aburrirnos y dejarnos preparados para una relación sin el peligro de la piel. Y sí, Humberto tiene razón al diagnosticar el mal que me conduce sin resistencia hacia un callejón sin salida, y no, es imposible en mis condiciones actuales plantear una rebelión del tipo haz de tu vida un calcetín y dale la vuelta. Ya no estoy en edad de engañarme con propósitos de enmienda. Prefiero puertas cerradas que me protejan a tener abiertas unas ventanas por las que se pueden colar intrusos indeseables. Peor aún: deseables. Mi vida ahora mismo es un espejo roto en mil pedazos y en cada uno de ellos me devuelve una imagen distinta, tan distinta que se aproxima mucho a la realidad. Atrapada en una profesión que ha dejado de creer en mí, con las ilusiones tan desgastadas que ni siquiera puedo enjabonar con ellas la mugre de la rutina. Tan escéptica que incluso me hacen gracia las ambiciones ajenas. Fíjate en Nuria, recién llegada a la empresa y chorreando ambición. Dejé pasar tres puenteos, al cuarto la invité a un café con mala leche, le pregunté por su familia y su perra Dolly y al final le dediqué mi sonrisa más amable y le di un diagnóstico y un consejo que no podría mejorar Humberto: Estás creciendo muy rápido, cuidado con los techos. Nuria enrojeció. Había entendido el mensaje, pero sospecho que no se avergonzaba, sino que se enfurecía por el reproche. La entiendo porque yo también fui así: en la jungla no hay reglas. Al final, en el mar muerto de los principios, el pez chico siempre acaba devorando al pez grande. Y con semejantes certezas es normal que llegue a casa por las noches con la sensación de haberme convertido en mi propia sombra, y que mi primera visita sea al mueble bar».

GASTRONOMÍA

Gastronomia

Un menú para cada día

¿No sabes qué comer hoy? ponemos a tu disposición entrantes, sopas, carnes, pescados y postres

 
Enlaces recomendados: Premios Cine