«Lo que más me gusta es salir por ahí»

l Tres cartas, anteriores a su secuestro de 24 años, revelan que la hija de Fritzl quería irse de casa l El padre se confiesa «adicto» al sexo con Elisabeth

09.05.2008 | 00:00
Extractos de las cartas enviadas por Elisabeth a un amigo antes de su secuestro.
Extractos de las cartas enviadas por Elisabeth a un amigo antes de su secuestro.

Unas cartas de Elisabeth Fritzl, escritas antes de que su padre la encerrara en el sótano de su casa, hace 24 años, desvelan que la joven estaba buscando trabajo y planeaba escaparse de casa. Antes de que eso ocurriera, su padre la secuestró para «alejarla del mundo exterior» y mantener sexo con ella, algo a lo que confesó haberse vuelto adicto.

Viena

Cuando Josef Fritzl encerró a su hija Elisabeth en el sótano de su vivienda, la entonces joven de 18 años buscaba trabajo para poder abandonar la casa paterna, revelan tres cartas suyas de 1984 enviadas a un amigo y publicadas ayer por el diario «Österreich».


«Después del examen (..) me voy a vivir con mi hermana y su amigo. (..) Ellos no pueden pagar solos el apartamento. Para mí es muy accesible. Tengo dos habitaciones para mí sola y sólo pago 1.200 (chelines, unos 87 euros)», escribió Elisabeth el 9 de mayo de 1984, informa «Efe».


«Voy a nadar, a jugar tenis, también fútbol. Me gusta escuchar música y soñar sin hacer nada. Pero si la vida sólo consistiera de sueños, pues no sé... Y luego no debo olvidar salir por ahí. En realidad, es lo que más me gusta», escribió semanas antes de ser encarcelada por su padre.


Las cartas revelan que Elisabeth era una chica «normal», a la que le gustaba salir con sus amigos y hermanos. «Yo tengo seis hermanos, cuatro chicas y dos varones. Mi hermano Harald, de 21 años, es a quien más quiero. Siempre estoy con él. Sólo que ahora está en el servicio militar hasta octubre», dice la segunda carta.


Y también en la tercera misiva, escrita el 3 de agosto de 1984 -sólo tres semanas antes de que empezara su penoso cautiverio de 24 años impuesto por su padre-, volvió a expresar su cariño por su hermano Harald. «De mi hermano, que tiene 21 años, estoy muy orgullosa. Conozco sus problemas y él los míos. Nunca permitiría que le pasara nada. ¿Tú también te entiendes con tus hermanos? Espero que sí», dice entonces Elisabeth en estos escritos que firmaba como «Sisi», el apodo que también tenía la famosa emperatriz austriaca de igual nombre, esposa de Francisco José.


Mientras, el carcelero Josef Fritzl confesó ayer que se hizo «adicto» a las relaciones sexuales que mantenía con su hija y que la encerró para «mantenerla alejada del mundo exterior».


«Mi instinto de tener sexo con Elisabeth se hizo más y más fuerte», dijo Fritzl, según las declaraciones realizadas al semanario «News» por su abogado, quien aseguró que su cliente comenzó a violar a la mujer, que ahora tiene 42 años, un año después de meterla en el sótano de la vivienda familiar, cuando ella tenía 18.


«Yo sabía que Elisabeth no quería que le hiciese lo que le hacía, sabía que le estaba haciendo daño (...). Era como una adicción (...). En realidad, quería tener hijos con ella», explicó.


Fritzl indicó que decidió encerrar a Elisabeth después de que ésta comenzase a «romper todas las normas», justo al inicio de su adolescencia. Según su padre, de 73 años, la joven iba a bares, bebía alcohol y fumaba, y en dos ocasiones se escapó de casa.


«Intenté sacarla de esa ciénaga, le organicé un aprendizaje para que se convirtiese en camarera», relató Fritzl, quien añadió que Elisabeth acabó en el zulo porque él consideró que debía «tomar precauciones». «Necesitaba crear un lugar en el cual pudiese, hasta cierto punto, mantenerla alejada del mundo exterior, por la fuerza si era necesario», agregó.

Enlaces recomendados: Premios Cine