Náufragos del diario Tino Pertierra Burbujas

10.05.2008 | 00:00
Náufragos del diario Tino Pertierra Burbujas
Náufragos del diario Tino Pertierra Burbujas

Teo: «Lo sé, no fui original ni galante, pero a estas alturas de la película ya me sé el argumento y no puedo reprimir las ganas de darle a la cámara rápida para saltarme a los pelmas, a los carroñeros y a las pesadillas con doble costra de rímel. Sonia reía con una copa de cava en una mano y un cigarrillo en la otra junto a uno de los cuadros más llamativos de la exposición, un cuadro titulado «Luna» y que consistía en un gran círculo blanco con un punto rojo en el centro. Frente a ella, un tipo con aspecto de ser un entendido en cavas y lunas hablaba y hablaba enardecido por el éxito de sus palabras. Imbécil. Si ella se ríe es porque me ha visto y finge pasárselo en grande, me dieron ganas de decirle. Una vieja estrategia suya. Luego fingió descubrirme junto a la mesa de los canapés con sabor a celofán y se despidió con un gesto cariñoso del gracioso para acercarse con paso lento y elegante. No era fácil con semejantes tacones clavados en cada paso en el parqué. Me dio dos besos que apenas rozaron mi piel y comprobé que se mantenía fiel a su perfume. Al menos, era fiel a algo. Un avance. Supongo que con tanto maquillaje no tendrás frío, le dije con una sonrisa rencorosa. La suya, en cambio, fue dulce. O sea, que le hice daño. Otra vieja estrategia suya. Cortinas de humo, alfombras de fuego. Qué haces aquí, pregunté, nunca te gustó el arte abstracto, decías que no lo entendías. Se encogió de hombros. Desnudos. Tampoco entiendo a los hombres, respondió, pero me gusta tenerlos cerca. De eso estoy seguro, dije, y cuantos más, mejor.


Sonia dejó caer su cigarrillo dentro de su copa de cava y me la ofreció. Toma, dijo, para tu colección de desechos. Cogí la copa y bebí un sorbo con sabor a ceniza. ¿Piensas alguna vez en mí?, pregunté, desarmado. Sí, a veces, admitió, cuando tiro de la cadena. Dio media vuelta y se alejó con el mismo paso firme de antes, pero sus hombros estaban ligeramente más caídos, o eso quise ver, o eso quiso que viera.

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